El merchandising se ha convertido en un elemento central dentro de las estrategias económicas y de difusión de bandas y cantantes. Más allá de la música grabada o los conciertos, los productos vinculados a un artista ofrecen una forma adicional de ingresos y constituyen un vínculo directo con los seguidores. Camisetas, gorras, pósters y objetos coleccionables son parte de un mercado que ha crecido de forma constante en los últimos años, adaptándose a las necesidades de los músicos y de los fans por igual.
El merchandising de Ginebras en España es un ejemplo reciente de cómo un grupo puede transformar su identidad en productos físicos que acompañan la experiencia de sus seguidores. Los envases de productos impresos, las piezas de ropa con logotipos y las colecciones temáticas relacionadas con giras o álbumes permiten que una parte del público lleve consigo un recuerdo tangible. Estos artículos, además de reforzar la imagen de la banda, se convierten en una fuente de ingresos que complementa otros rubros como la venta de entradas o grabaciones digitales.
Las cifras del sector muestran que esta tendencia no es aislada. Según un informe reciente, las ganancias producidas por productos de promoción, experiencias para fans y colaboraciones con marcas crecieron 17 % en 2024, superando los 4.100 millones de dólares globales. Este crecimiento se da en paralelo a otros cambios en la industria, donde las ventas de discos físicos han disminuido y los ingresos por streaming, aunque importantes, no siempre compensan los costos de producción o gira.
Para muchos artistas, los productos promocionales representan una parte significativa de sus ingresos totales, especialmente durante las giras. Estudios del sector indicaron que las ventas de productos pueden llegar a representar entre el 20 % y el 30 % de los ingresos de un show o tour. Esta proporción varía según el tamaño del artista y la escala de sus presentaciones, pero evidencia que, junto con los ingresos por conciertos, los productos con marca son una parte esencial del ecosistema económico.
El impacto no se limita a los ingresos directos. Para los artistas emergentes, estos productos funcionan como herramientas de marketing. Cada pieza vendida puede cumplir con una doble función: entregar al fan un objeto físico y, al mismo tiempo, ampliar el reconocimiento del grupo. Especialmente en conciertos y festivales, los puestos de venta de productos se convierten en puntos de encuentro entre bandas y público, donde se puede medir directamente el nivel de compromiso de los seguidores.
Los tipos de productos han evolucionado con el tiempo. Aunque las camisetas siguen siendo uno de los artículos más populares, otros objetos como sudaderas, gorras, vinilos, pegatinas, pines y ediciones especiales de discos están ganando terreno. “La diversidad de opciones responde tanto a las preferencias de los seguidores como a estrategias de segmentación que buscan ofrecer alternativas valoradas tanto por fans ocasionales como por coleccionistas”, explican desde Vanana Records.
La relación con la presencia digital también ha crecido. Plataformas en línea permiten a los artistas vender productos fuera del entorno de las giras, ampliando el alcance más allá de quienes asisten a los conciertos. Las redes sociales se han convertido en espacios donde se presentan lanzamientos de productos, se comparten historias vinculadas a ellos y se promueve su compra directa. Esta integración digital facilita a los artistas llegar a públicos globales y no depender exclusivamente de los canales físicos de venta.
La importancia del merchandising para bandas y artistas se mantiene en alza en un momento en que los ingresos por grabaciones digitales y streaming no siempre son suficientes para sostener una carrera profesional. Aunque cada caso es distinto, la capacidad de generar ingresos complementarios a través de productos físicos y experiencias vinculadas ha consolidado este rubro como un componente esencial del modelo de negocio actual.