Este tipo de edificaciones es un proceso que involucra decisiones técnicas, económicas y personales desde el inicio hasta la entrega de llaves. Cada etapa define el rumbo del proyecto y su resultado final. Para quienes emprenden esta inversión, comprender los pasos necesarios ayuda a establecer expectativas claras sobre tiempos, costos y responsabilidades. La preparación y la planificación son elementos centrales para llegar a una casa que responda a necesidades reales y que esté ajustada a los marcos legales vigentes.
La construcción de vivienda unifamiliar en Asturias comienza con un estudio inicial que incorpora el análisis del terreno, las condiciones del suelo y la normativa urbanística aplicable. En esta fase se determina si la parcela es adecuada para edificar, si cuenta con acceso a servicios básicos como agua, electricidad y saneamiento, y qué limitaciones establece el plan urbanístico municipal. Esta evaluación técnica evita problemas posteriores y permite estimar con mayor precisión el presupuesto y el tiempo necesario para ejecutar la obra.
Tras el estudio del terreno y la definición de los requisitos básicos, el siguiente paso es la elaboración del proyecto arquitectónico y el proyecto básico. El arquitecto trabaja con los futuros propietarios para definir la distribución de los espacios, la orientación, el número de habitaciones y otros elementos funcionales. Al mismo tiempo, se consideran aspectos de eficiencia energética y de ventilación natural. Este proyecto incluye planos, memoria técnica, mediciones y el cálculo preliminar de costos.
Una vez que el diseño conceptual está aprobado por los propietarios, se avanza con el proyecto ejecutivo. Este documento contiene información detallada para la construcción, planos de cimentación, estructura, instalaciones eléctricas y sanitarias, y especificaciones de materiales. El proyecto ejecutivo sirve de base para solicitar presupuestos formales a las empresas constructoras y para obtener las licencias necesarias ante el ayuntamiento respectivo.
La gestión de permisos y licencias es un paso obligatorio antes de iniciar las obras. El propietario o promotor presenta el proyecto en el ayuntamiento junto con la documentación requerida para obtener la licencia de obra mayor o su equivalente según la normativa local. Esta tramitación puede implicar la presentación de seguros, garantías financieras y la acreditación de profesionales habilitados. La aprobación de la licencia certifica que el proyecto cumple con las normas urbanísticas y de edificación.
Con la licencia en mano, la obra puede comenzar. La primera fase en el terreno es la preparación y la ejecución de la cimentación. Se realizan excavaciones, se colocan los cimientos y se preparan las bases que soportarán toda la estructura. “Esta etapa es fundamental, ya que una base bien ejecutada garantiza la estabilidad de la edificación y reduce riesgos de fisuras o asentamientos irregulares a futuro”, explican desde Construcciones y Promociones Jesús del Valle.
Posteriormente se desarrolla la estructura principal, que puede ser de hormigón, acero o madera, según lo definido en el proyecto. Esta etapa culmina con la elevación de muros, columnas y vigas. Una vez que la envolvente estructural está completa, se procede con las instalaciones internas. Las tuberías de agua, los conductos eléctricos, el sistema de calefacción y las salidas de ventilación se colocan antes de cerrar paredes y techos.
Una vez instaladas las redes internas, se avanza con el cerramiento y los acabados exteriores. Esto incluye la colocación de ventanas, puertas exteriores, cubiertas y revestimientos. Paralelamente o después, según el plan de obra, se ejecutan los acabados interiores: alicatados, pavimentos, pintura y la colocación de sanitarios y accesorios. Cada una de estas tareas requiere coordinación entre distintos oficios y proveedores.
Según estadísticas recientes del sector en España, la edificación de viviendas unifamiliares ha mostrado una recuperación moderada, con un incremento interanual en permisos de construcción de alrededor del 8 % en el último año. Este dato pone de manifiesto que la demanda por este tipo de unidades habitacionales sigue vigente, impulsada por cambios en las preferencias de quienes buscan mayor espacio y autonomía residencial.
La entrega de llaves marca un momento esperado por los propietarios. Este acto formaliza el cierre de un proceso que demandó tiempo, inversión y compromiso. Para muchos, es el inicio de una nueva etapa de vida en un espacio diseñado y construido pensando en su uso cotidiano y en las prioridades de quienes lo habitan. El cuidado puesto en cada fase contribuye a una vivienda que cumple con expectativas técnicas y personales.