El aceite de oliva, especialmente el virgen extra, es uno de los grandes tesoros de la gastronomía mediterránea. Sin embargo, pese a que España es el mayor productor del mundo, su forma de presentación poco o nada ha evolucionado en las últimas décadas. Hasta ahora.
Monsieur Pegó basa su universo conceptual en un personaje ficticio inspirado en un ilustrado francés del siglo XIX que, trayéndolo al día de hoy, redescubre el valor de lo esencial, de lo bien hecho y auténtico. Es la unión de tradición y contemporaneidad llevado al sector oleícola.
Así, siguiendo la propia esencia de su nombre e identidad, introduce una nueva variable en el sector, una aproximación basada en la reutilización y la forma en la que el consumidor se relaciona con el producto: el refill.
El proyecto, impulsado por Rosario Vergara, nace con la voluntad de cuestionar los hábitos asociados al consumo de aceite de oliva.
“El aceite de oliva virgen extra está presente en nuestra rutina diaria, pero rara vez reflexionamos sobre cómo lo conservamos, cómo lo usamos o el valor que le otorgamos. La idea era replantear esa relación”, explica la fundadora.
Su apuesta se basa en una botella de cerámica pintada a mano, reutilizable y concebida, no como un envase desechable, sino como un objeto duradero, funcional y pensado para integrarse de forma natural en el entorno doméstico.
Fabricada por alfareros especialistas andaluces para permanecer en el tiempo y acompañar al consumidor a largo plazo.
Gracias a envases de recarga con grifo y de alta barrera – que ya han sido galardonados en la última edición del Evooleum Packaging Awards – el aceite de oliva virgen extra podrá recargarse fácilmente en la botella reutilizable conservando todas las propiedades del aceite de una cosecha temprana de Córdoba, elaborado a partir de aceitunas recolectadas en su óptimo momento de maduración.
La ventaja principal de estos envases de recarga pasa por la mejora en la conservación del aceite frente a formatos convencionales, contribuyendo a mantener sus propiedades organolépticas y nutricionales durante más tiempo gracias a una menor exposición del producto a sus principales enemigos: la luz, el calor y el oxígeno, evitando así la oxidación del aceite, conservando mejor la intensidad aromática, el equilibrio sensorial y el perfil nutricional.
“Este sistema no solo reduce la generación de residuos, sino que responde a una lógica de uso más eficiente, en la que conservación, durabilidad y experiencia de consumo están directamente relacionadas”, explican desde la compañía, que invitan a reflexionar sobre la nueva forma de entender el aceite de oliva, su conservación y el papel que ocupa en los hogares.