La evolución del diseño gráfico en Ibiza y en otros mercados refleja la transformación que enfrentan para responder a necesidades de clientes que hoy exigen soluciones más amplias que la producción de piezas visuales aisladas. El sector dejó de concentrarse exclusivamente en la artesanía del arte visual para integrar tecnología, estrategias de comunicación y servicios orientados a objetivos de negocio, lo que redefine el papel de estas agencias en los equipos de marketing actuales.
Estos profesionales, antes centrados en identidad visual y piezas impresas, amplían su oferta para cubrir la creciente demanda de servicios digitales y estratégicos. Desde branding integral hasta experiencias visuales para plataformas móviles y redes sociales, estas firmas buscan consolidarse como socios en el desarrollo de marcas, no solo como proveedores de arte. Esta tendencia responde a un entorno donde la presencia visual de una empresa debe ser coherente en múltiples canales y soportes, tanto físicos como digitales.
La integración de herramientas tecnológicas marca un punto clave en la actualización. Una parte sustancial del sector incorpora inteligencia artificial (IA) y tecnologías de realidad aumentada (AR) a sus flujos de trabajo, no para reemplazar a los diseñadores, sino para mejorar la eficiencia y ampliar las opciones creativas disponibles. Según datos recientes, el uso de IA en tareas de diseño creció más de un 50 % en 2023, y casi la mitad de ellas planean invertir aún más en diseño digital en 2024, lo que evidencia cómo la tecnología ya forma parte de la operativa habitual del sector.
Estos avances tecnológicos se traducen en nuevos servicios, como automatización para campañas, generación de prototipos interactivos y responsivo para sitios web y aplicaciones móviles. Además, la adopción de realidad aumentada permite crear presentaciones de producto más inmersivas o experiencias de marca que combinan el mundo físico y el digital, una oferta que hace pocos años no estaba al alcance de la mayoría.
Los cambios no solo incorporan tecnología, sino también enfoques más amplios de la comunicación visual. Muchas suman a su portafolio el diseño UX/UI para experiencias digitales, la producción de motion graphics para contenidos animados y la creación de sistemas visuales adaptativos que funcionan en diferentes contextos. El auge del contenido para redes sociales llevó a que más del 70 % de los diseñadores incluya gráficos para estos canales dentro de sus servicios habituales, un indicador de cómo las prioridades del mercado redefinen la oferta.
Además, el enfoque sostenible empieza a tener un lugar explícito en la oferta. Diseñar con criterios ecológicos y comunicar valores asociados a la responsabilidad social se volvió parte de la propuesta de valor para clientes que buscan coherencia entre su identidad de marca y sus prácticas empresariales. Un 60 % de diseñadores informa integrar aspectos de sostenibilidad en sus proyectos, lo que implica procesos y materiales más responsables en cada fase.
Un cambio estructural importante es la diversificación de modelos de negocio. Muchos profesionales ofrecen ahora servicios continuos a través de modelos de suscripción o paquetes mensuales, en lugar de trabajar sólo por proyecto. Esta modalidad proporciona a los clientes acceso a apoyo constante, con entregas periódicas y revisiones incluidas, lo que ayuda a mantener presencia visual actualizada sin interrupciones. Este enfoque también facilita que agencias medianas compitan con estudios grandes, al ofrecer soluciones accesibles y adaptadas a presupuestos variables.
La actualización implica también revisar las competencias del equipo interno. La capacidad de combinar conocimientos en estrategia digital, comunicación y tecnología se vuelve tan relevante como la habilidad de diseñar piezas visuales atractivas. En este sentido, Toni Colomar, diseñador, explica: “Los equipos actuales suelen incluir perfiles híbridos, que integran diseño con datos, interacción de usuario o producción audiovisual, adaptándose a retos más complejos que los proyectos tradicionales”.
La transformación del sector no se limita a adoptar herramientas o cambiar nombres de servicios. Es un movimiento que reconfigura la relación entre los clientes y las agencias, donde la colaboración estratégica y la adaptación continua a nuevas formas de consumo visual son factores determinantes. Aquellos que aceptan este cambio tienen la oportunidad de consolidarse como aliados clave en la comunicación de marcas en un entorno cada vez más digital y competitivo, fortaleciendo su relevancia y contribución al crecimiento de sus clientes.