En España hay algo que nos diferencia de muchos otros países: la originalidad. El sentido del humor, ese toque único que nos define allá donde vamos, es algo que debería comenzar a llegar a ciertos aspectos corporativos.
No se trata de hacer del humor la bandera, pero sí de ser capaz de diferenciarse del resto, algo que sigue dentro de nuestro adn y que, cuando llega al mundo de la empresa, suele perderse por el miedo al riesgo.
En un momento en el que el comercio online no solo ha llegado para quedarse sino que está viviendo su gran momento de éxito, si no se apuesta por hacerse oír, poco o nada se va a conseguir. Y, para ello, es necesario comenzar con una auditoría de comunicación.
¿En qué consiste una auditoría?
Contenido del artículo:
Ser realista
Todo principio es complicado. Somos conscientes. Una cosa es el plan de negocio y otra muy distinta conseguir el interés y una buena acogida por parte de los usuarios/clientes. De ahí que haya que dar un paso al baño de la realidad. ¿Qué somos? ¿qué estamos haciendo? ¿cómo lo estamos haciendo?
Estas tres preguntas que, a priori, parecen sencillas, son la clave que llevan a la hora de la verdad a una empresa a diferenciarse dentro del sector.
Paso a paso.
¿Qué somos?
Es clave conocer realmente cuál es el core de la empresa. ¿Por qué se ha creado? Obviamente para que sea viable, esa es la primera conclusión. Pero, ¿qué se buscaba al crearla? ¿qué nicho quería cubrirse? ¿qué diferenciaba realmente a la compañía de otras del sector en el que se mueve? ¿cuál es ese elemento que tiene único? Llegar a esta última pregunta es el primer paso para conseguir, en poco tiempo, destacar.
Si se puede llegar a encontrar eso que hace único a la compañía…¡el resto es cuestión de rodaje!
El elemento diferenciador, ya sea por el tipo de personas que trabajan en la empresa, por sus perfiles profesionales, por el producto que aporta algo único, por el servicio que diferencia de otros que haya en el mercado, por las instalaciones, por la forma en la que se gestiona, se fabrica o incluso se distribuye… Esa es la clave. Encontrar ese elemento que sea definitorio.
¿Qué estamos haciendo?
Realmente, cuando se diferencia ese punto, es fácil que el resto fluya.
¿Se está sacando partido precisamente de ese elemento diferenciador? Si la respuesta es no, es el momento de ser capaz de modificar los procesos para que eso sea lo que mueva los engranajes de todo dentro de la corporación. Se trata de hacer de la compañía algo que sea único y, para ello, es necesario fomentar al máximo y sacar el mayor de los partidos a ese eslabón que la hace tan diferente en un mundo en el que, por internet, no solo se compite con el sector nacional sino incluso internacional.
Si es el servicio, habrá que fomentar que se conozca en los foros, si es un producto, habrá que hacer que llegue el mayor número de personas hasta él, si es una instalación, habrá que abrir sus puertas para que se sepa…y así hasta el infinito.
¿Cómo lo estamos haciendo?
Aquí es, donde de verdad, está la clave. ¿Cómo llegamos a informar de que somos únicos? En realidad hay una serie de pasos imprescindibles.
El primero es contar con una página web que esté bien diseñada, que gire en torno a eso que hace de la compañía algo único y, sobre todo, que sea fácil para su navegación y responsive en cualquier dispositivo desde el que se conecte el usuario.
En segundo lugar, habrá que contar con profesionales que posicionen la página al máximo vía SEO y SEM. Pero, más allá de también campañas de marketing, tanto online como offline, la clave pasa por comunicarse con los medios.
Un buen plan de medios, donde las notas de prensa tengan un toque único, donde las convocatorias con periodistas acerquen la marca al público usándoles de internediarios y casi altavoces, donde las acciones y eventos sean habituales aunque sea a nivel local…harán que se conozca la empresa. Y ahí, cuando se conoce, es cuando se debe dar el resto para conseguir fidelizar. Pero eso es el final. Antes, se trata de buscar ese core.