El ocio lleva tiempo evolucionando – a la vez que la sociedad – hacia una nueva demanda de experiencias que sean, cada vez, más sorprendentes y realistas.
Buena cuenta de ello son las más de 3.120 establecimientos recreativos que hay dispersos por la geografía española y que, cada semana, reciben a cientos de grupos dispuestos a pasar un rato de ocio en familia, con amigos o a celebrar ocasiones especiales en entornos lúdicos.
Desde las clásicas instalaciones de los parques de trampolines para los más pequeños hasta los centros de entretenimiento familiar más innovadoras y las áreas recreativas en centros comerciales, la sala inmersiva, a la cabeza de estas soluciones, combinan tecnología, actividad física y los elementos necesarios para captar la atención de públicos de todas las edades.
“El concepto de sala interactiva va mucho más allá de una simple zona de juego. Se trata de entornos diseñados para fomentar la participación activa, donde los usuarios no solo son pasivos, sino que se convierten en protagonistas de la experiencia”, explican desde NeoXperiences, empresa francesa especializada en soluciones interactivas e inmersivas.
La magia de los nuevos conceptos y espacios de ocio
Gracias al uso de proyecciones digitales, sensores de movimiento, sistemas de sonido envolvente y efectos lumínicos, hoy en día cualquier espacio puede transformarse en un escenario dinámico y cambiante.
Uno de los elementos más demandados y espectaculares en este tipo de instalaciones cubiertas es la pared interactiva.
Este recurso convierte superficies vacías en auténticos campos de juego digitales, donde los usuarios, más de 150.000 al año en cifras de la compañía para sus instalaciones, pueden lanzar objetos virtuales, competir en retos deportivos o participar en dinámicas educativas.
La clave de su éxito es que pueden instalarse de forma temporal en eventos o integrarse de manera permanente en instalaciones ya existentes, con tiempos de montaje relativamente reducidos.
A esto se suma dentro de la experiencia, además, la incorporación de tecnologías como el body tracking que han elevado el nivel de juego. Los sistemas que detectan el movimiento permiten crear universos donde el usuario debe saltar, esquivar o reaccionar en tiempo real, combinando una parte de ejercicio físico con la parte más lúdica del entretenimiento.
Las opciones que pueden disfrutarse dentro de la sala interactiva son muy variadas. Desde soluciones enfocadas al deporte, donde los jugadores compiten en desafíos físicos, pasando por otras más orientadas a la educación, como mesas digitales que combinan aprendizaje y juego para los más pequeños hasta llegar a módulos diseñados específicamente para eventos sociales, como experiencias de baile multijugador con puntuación individual en tiempo real.
Desde el punto de vista del negocio, estas salas también representan una oportunidad estratégica ya que pueden integrarse como una fuente de ingresos mediante modelos de pago por uso en eventos concretos o formar parte de la oferta principal del establecimiento.
Han sido, sin dudar, las empresas especializadas como NeoXperiences quienes han traído al ocio un nuevo valor que reside en el concepto: crear espacios donde la interacción, la diversión y la participación activa sean el eje central.