La española Pilar Ruiz Costa lleva dedicándose a la Comunicación casi veinte años. Desde hace cerca de diez, ha llevado en paralelo a su trabajo para importantes marcas y clientes, un blog personal en el que ha ido narrando “historias ajenas y propias”, sencillas en apariencia y siempre cargadas de sentimientos.
Como ella misma se define, Pilar es “contadora de historias con todas las herramientas que la tecnología pone a su alcance”, y así el blog supo adaptarse a las redes sociales, donde las aventuras en primera persona narradas entre su Ibiza natal, Mallorca y Madrid, pero también recogiendo numerosos viajes y anécdotas de personajes encontrados en los lugares más recónditos del mundo, fueron creciendo en adeptos que reclamaban poder leerlos también en papel.
La decisión de publicar “por fin” llega poco a poco. Primero, cuando deja todo por un tiempo, para dedicarse a viajar en busca de historias y recorre un viaje de ocho meses que arranca atravesando la ruta 101 de California, después India, donde viaja como voluntaria para llevar la comunicación de una ONG en los slums de Benarés y finalmente Grecia y Hungría. Para su sorpresa, estas aventuras narradas entre fotografías y emotivas historias, superan las cien mil visitas mensuales tanto en su blog, como en su cuenta de Instagram.
Recién llegada a India, Pilar no dudó en contactar con la marca fotográfica Fujifilm para contarles viejas historias de viajes anteriores y también de los niños encontrados en los slums y solicitarles cámaras instantáneas y carretes para poder realizar un proyecto fotográfico donde los propios niños fueran los protagonistas convirtiéndolos en fotógrafos retratando su propio mundo.
Esta historia marcó el primer contacto entre la blogger y Fujifilm, quienes pusieron a su disposición todo el material que necesitara y la convencieron para que su trabajo se mostrara, fuera de las redes, en una serie de exposiciones y conferencias donde acercar estas vivencias y su manera, tan particular, de viajar y ver el mundo. Así, en junio, Pilar realiza su primera exposición en el Salón Foto Fnac y da una conferencia donde cuenta algunas de aquellas historias encontradas en el camino.
Y así es como esta nueva historia, “la de los libros”, empieza cuando los lectores, cada vez más, piden que el blog y los varios cientos de publicaciones repartidos entre redes sociales, lleguen al papel.
Lo hacen organizados en dos libros. El primero, “otro Post Data, Todos los colores” es una recopilación de cuarenta y cinco de sus primeras cien publicaciones donde narra, entre muchos personajes cotidianos que se convierten en protagonistas, las crisis: crisis de mujeres, de la edad o de las relaciones familiares, pero que pasan a un segundo lugar cuando la crisis económica llega “llevándose todo a su paso y solo el amor aparece como un antídoto”.
El segundo libro, “otro Post Data, Historias de India”, es un sencillo álbum de fotografías acompañadas, como si de una voz en off, se tratara, de la historia que hay detrás del fotografiado, pero también de los ojos que toman la instantánea.
Ambos libros se ponen a la venta desde Amazon y están disponibles en buena parte del mundo porque si algo ha descubierto Pilar en estos viajes, por todas partes hay personas viajando con increíbles historias encima, pero también, lectores ávidos de historias.
SOBRE “OTRO POST DATA, TODOS LOS COLORES”
Pilar no era consciente mientras iba escribiendo y publicando historias -propias y ajenas- en su blog, otro Post Data, que estaba dejando un documento escrito que narra, como pocos puedan hacerlo, las crisis. La de los 25, la de los 30 y la de los 40, las de la pareja y sin pareja, las de la familia, las profesionales y personales… Y por encima de todas ellas, la crisis económica que entra devorando todo a su paso y donde el amor, aparece como el único antídoto posible.
Pilar narra cómo ha sobrevivido a un marido maltratador, a un intento de violación e incluso a la crisis y, sin embargo, el humor (y el amor) están presentes en todo el libro. Los relatos traspasan el papel de tal modo que uno siente que, más que leyendo, está compartiendo un vino con una vieja amiga.