Joe Biden siempre se caracterizó por ser un político con gran carácter diplomático, de hecho, en su cargo de vicepresidente era el hombre clave para tratar los asuntos más importantes con Latinoamérica.
Ahora, en su faceta como presidente de los Estados Unidos, se espera que dé un cambio radical a la política radical implementada por el exmandatario Donald Trump.
Nueva agenda para Latinoamérica
Contenido del artículo:
Antecedentes
Durante el gobierno de Barack Obama, Biden viajó 16 veces a Latinoamérica. Esta experiencia podría ser preponderante para la toma de decisiones del gobierno demócrata para con los países del sur.
Como se sabe, una de las prioridades de la nueva administración será el cambio climático, es por ello que se estima que el enviado especial para Latinoamérica inicie las conversaciones con los presidentes de la región tocando este tema.
De igual manera, se piensa que los derechos humanos y la democracia de los distintos países latinoamericanos sean también objeto de debate por parte de Joe Biden.
Es probable que la primera confrontación de Estados Unidos con un gobierno extranjero se presente con el gobierno de Brasil, ya que como se recordará, durante la campaña presidencial el actual mandatario manifestó su intención de sancionar económicamente a la administración de Bolsonaro si no se detiene la desforestación amazónica.
En cuanto a Centroamérica, Biden garantizó que durante su gobierno se aportarían 4.000 millones de dólares a América Central como parte fundamental de una estrategia para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de la región.
Para hacer entrega de esta ayuda, expresó que se establecerían controles contra la corrupción, así como el tráfico de estupefacientes en los países del llamado “Triángulo del Norte”, es decir, Guatemala, Honduras y El Salvador.
Por supuesto que colocar este aporte a Centroamérica conlleva a tratar de reducir al máximo la inmigración ilegal de ciudadanos de esta región hacia los Estados Unidos.
Venezuela punto obligado
Donald Trump, sin lugar a dudas, se convirtió en el mayor aliado en la lucha contra la dictadura que existe en Venezuela, en tanto la actitud de Biden es una incógnita. Sin embargo, se espera un pronunciamiento oficial con respecto a las sanciones que el expresidente impuso al gobierno de Nicolás Maduro.
De igual forma se espera que pueda reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, en caso de ser así, habrá que ver las estrategias que se planteará ante la dictadura de Nicolás Maduro, quien expresó recientemente que estaba dispuesto a pasar página y que tenía la mejor disposición para conversar y mejorar la relación con la nueva administración de la Casa Blanca.
La duda se presenta en que, si bien es cierto que Biden es más diplomático que político, no se sabe cuál podría ser la decisión más adecuada para hacer frente al régimen venezolano y que dicha decisión beneficie a los intereses de los Estados Unidos.
Antony Bilnken, que es el secretario de estado nominado por Joe Biden, expresó que Nicolás Maduro es un dictador brutal y por ello en los Estados Unidos seguirán desconociéndolo como presidente de Venezuela.
En tanto, Biden no puede olvidar que el voto latino fue importante en Arizona y que si perdió en Florida, fue porque la comunidad cubana y venezolana asumieron que él podría apoyar de alguna forma a los gobiernos dictatoriales de los respectivos países.
Posición del Biden ante el gobierno de Cuba
Durante el mandato de Donald Trump, se establecieron una serie de restricciones y sanciones al gobierno de Cuba con el fin de cerrar aún más el círculo de apoyo internacional que tenga ese país.
El exmandatario republicano colocó a la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, por consiguiente emitió una restricción de los viajes de ciudadanos estadounidenses hacia Cuba, así como el envío de remesas de dinero.
Por otra parte, se cree que el gobierno de Biden tome un camino distinto, quizás un poco como el de Barack Obama durante su mandato. Es decir, el nuevo mandatario seguramente será conciliador y hará énfasis en la democracia y el estado de derecho.
Lo que no han tomado en consideración los asesores del presidente es que el gobierno cubano está tratando de abrir su economía al mercado y que, después de muchos años, sacó el llamado sistema CUC de sus intercambios económicos.
Así mismo, el relevo que sufrieron los Castros y la puesta en el poder del actual mandatario Miguel Díaz Canel, fue con la intención de darle visos de democracia a la isla.
Es por ello que cualquier acción que pretenda tomar el gobierno de Biden debe ser lo suficientemente diplomática y contundente para mostrar al mundo que en Cuba se siguen violando los derechos humanos y que este país no se encumbra hacia un gobierno democrático.
China y su presencia en Latinoamérica
China se ha convertido en uno de los mayores socios comerciales de Latinoamérica y con algunos países como Cuba y Venezuela este intercambio no se limita solamente a lo comercial sino también a lo militar.
El presidente Trump marcó la diferencia con el gobierno de Xi Jinping y, gracias a las sanciones impuestas a este régimen, se logró detener un poco el avance del gigante asiático en América Latina.
La gran disyuntiva que se le presenta al presidente demócrata, es que si se enfrenta de manera directa al gobierno chino en América Latina, su intención de mejorar las relaciones económicas y políticas, podría fracasar.
La región pasa hoy por una de las mayores crisis de su historia, debido a la pandemia y al colapso económico que se vive no solo en América Latina, sino en el mundo.
Si China logra posicionarse en esta región, convirtiéndose en un proveedor seguro y en una fuente de créditos, la hegemonía que durante muchos años mantuvo Estados Unidos se verá desplazada, generando un gran problema no solo desde el punto de vista económico, sino también geopolítico.
Lo que sí es un hecho, es que Joe Biden comenzará a tocar temas olvidados y otros que se trataron con la actitud propia de los republicanos. Es por ello que el actual presidente tendrá que hacer uso de toda su experiencia no solo política sino también diplomática, para poder iniciar con buen pie su agenda latinoamericana.