Nadie quiere dar cifras oficiales o especular con lo que puede ocurrir dentro de 15 días en la capital de Andalucía, pero lo cierto es que a día de hoy, el coronavirus ha puesto contra las cuerdas al turismo en Sevilla, una ciudad que disfruta de una renovada estabilidad económica después del declive de casi toda su industria.
No ha empezado bien el año para Sevilla. En los primeros meses del 2020, Airbus desvelaba que los números no salen y que los pedidos se han caído, por lo que es inevitable enviar a casa a unos 200 empleados de la factoría sevillana. Y podía haber sido aún pero: 630 empleos serán suprimidos en España en los próximos dos años.
La noticia era mala, pero las alarmas han saltado con la expansión del coronavirus y los primeros presagios se han convertido en una certeza realmente desagradable. Las primeras alarmas saltaban a cuenta del turismo chino, pero poco a poco se pudo comprobar que la extensión a otras nacionalidades se iba propagando a la par que la enfermedad.
Estados Unidos acaba de cancelar los vuelos con Europa. El turista yankee es un habitual de la calles de Sevilla, pero sume y sigue. Con la frontera con Italia también cerrada muchos se pregunta qué es lo que nos queda. “El panorama es desolador. Vas por el centro y no hay nadie. Ayer se podían ver imágenes del Alcázar sin colas. Estamos hablando del tercer monumento más visitado en España. Hace unos meses hubo que regular la compra de entradas por internet porque las empresas las estaban acaparando. Hoy cualquiera puede compra una”, explica un responsable de la web queverensevilla.eu.
Con todo, “la mayoría está esperando que ocurra algo excepcional que salve la Semana Santa y la Feria. Ya se han aplazado las Fallas en Valencia. Sería un desastre para la ciudad”, explica la misma fuente.