Estados Unidos representa para muchos el llamado sueño americano y, aunque algunos persiguen ese sueño, solo pocos logran encontrarlo. Hay quienes dicen que es, en realidad, un espejismo para los inmigrantes ya que las oportunidades que se encuentran en esa nación son las mismas que en otros países desarrollados.
Sea cual fuere la realidad, cada día más personas intentan entrar a Estados Unidos de manera ilegal con el fin de establecerse y hacer vida allí. El estado de Texas es, quizás, la puerta de entrada de esas personas que carecen de visas y recientemente se ha presentado una creciente presencia de ciudadanos que parece no tener fin.
Un problema que parece ir a más con la administración Biden
Contenido del artículo:
Greg Abbott pide ayuda a la Casa Blanca.
Greg Abbott Gobernador del estado de Texas, solicito al presidente Joe Biden declarar la emergencia en ese lugar, por lo que él considera es una invasión de inmigrantes ilegales haitianos que llegan vía México y que, según el primer mandatario regional, están afectando directamente al condado de Valverde.
Abbott manifestó que el presidente demócrata debe hacer cumplir las leyes de inmigración y no permitir que estos ciudadanos sigan llegando hasta Texas para instalarse ocasionando una severa crisis ya que no se tiene la logística para hacer frente al número de personas que cada día pasan por el Río Grande.
Hasta la fecha, según información del Departamento de Seguridad Nacional, se han deportado hasta Haití más de 560 ciudadanos y se estima que la cifra se podría triplicarse en los próximos días de llegar la ayuda solicitada al gobierno federal, dicha ayuda consiste en más personal y recursos financieros.
Para el gobernador de Texas, las políticas migratorias de Joe Biden muestran debilidad y la Casa Blanca de afrontar el problema ya que de no ser así, los ciudadanos ilegales podría verse estimulados y entrar en masa a este Estado, lo que haría muy difícil la deportación de todos los ilegales.
Según consideran las autoridades texanas, el presidente de México Manuel López Obrador, tiene mucha responsabilidad en esta situación ya que no se preocupa por fortalecer sus fronteras y permite que miles de ciudadanos acampen cerca de los límites de Estados Unidos, con el fin de ingresar de forma ilegal a ese país.
Incluso, según expresó, en muchos casos le proporciona la logística necesaria para que se mantengan varios días junto a Río Grande y encuentren el momento más propicio para intentar entrar al gigante del norte, por lo que podría ser considerado cómplice de la crisis que se vive.
Joe Biden responde
La Casa Blanca, en un comunicado, expresó que, si bien es cierto el primer mandatario de ese país ha establecido políticas especiales para atender a los inmigrantes, estos beneficios solo les corresponderán a los que entren de forma legal a ese país y que provengan de naciones específicas.
En cuanto a la solicitud hecha por el gobernador de Texas, la decisión de Biden fue cerrar la frontera al sur de ese Estado, reforzando las medidas de seguridad para evitar el ingreso de ilegales. Por otro parte, quien sea capturado por las autoridades será enviado de vuelta a Haití en un plazo no mayor a las 48 horas.
El departamento de Seguridad Nacional dejó en claro que todos los inmigrantes ilegales deben ser detenidos y deportados, sin que tengan derecho a ningún tipo de beneficio que les permita cambiar su estatus y permanecer en el país. También informaron que esta medida es para todo el que trasgreda la ley.
El presidente Joe Biden prometió enviar ayuda federal al alcalde Brun Lozano de la población Del Río, para hacer frente a la entrada de inmigrantes a ese lugar. De igual manera prometió incrementar la cantidad de funcionarios de la patrulla fronteriza, para evitar que los migrantes puedan quedarse viviendo en las cercanías.
Uso excesivo de la fuerza
Así han considerado muchos lo sucedido en los últimos días ya que se han visto funcionarios de la patrulla fronteriza montados a caballo persiguiendo con látigos en la mano a inmigrantes haitianos, para hacerles regresar hasta México donde se encuentran reunidos en un precario campamento sin comida ni agua.
El gobierno federal ha manifestado que todos los procedimientos que se realizan para la deportación de ciudadanos están sujetos a la ley y que se respetan los derechos humanos y, en caso del uso de la fuerza, no implica violar esos derechos, pero de alguna manera deben hacer cumplir las leyes estatales y federales.
De igual manera han expresado que, cuando una persona es detenida, es valorada por un médico, alimentada e hidratada correctamente hasta que es enviada en un avión hacia su país, o por tierra hacia México, si es que son ciudadanos de esa nación
Difícil Problema el que se presenta en los próximos meses
Es innegable que la solución no puede ser la deportación de ciudadanos que solo buscan la manera de vivir mejor, pero tampoco puede permitirse que cualquiera trasgreda las leyes e ingrese a un país sin estar previamente autorizado para ello. Esta disyuntiva hace que este problema se convierta en un conflicto sin solución.
El expresidente Donald Trump manifestaba que era necesario colaborar con el fortalecimiento de las economías y los sistemas políticos de los países desde donde las personas más emigran. Esto con el fin de evitar que las personas tengan la necesidad de abandonar sus hogares para buscar una vida mejor en otras latitudes.
De igual manera se expresó la vicepresidenta Kamala Harris, en una visita que realizó a Centro América, tratando de encontrar apoyo por parte de los gobiernos de esa región para frenar la inmigración ilegal que, de no ser corregida, podría causar graves daños no solo a la economía de los Estados Unidos.
Quizás en todo caso lo más difícil es convencer a los gobernantes de esas naciones, que deben preocuparse mucho más por su pueblo que por sus propios intereses, así como ayudar a implementar los cambios económicos y políticos necesarios, para que los ciudadanos tengan una vida digna y que no se vean obligadas a tener que huir de su patria, para buscar un futuro mejor.