La dictadura de Nicolás Maduro desplegó el pasado mes de julio, un operativo policial con el fin de detener a los líderes de la banda de delincuentes capitaneada por Carlos Revete, alias el Koki.
Este es un delincuente común que, gracias a la gran cantidad de armamento que posee, ha logrado controlar las zonas populares del Oeste caraqueño sin que hasta la fecha el gobierno haya hecho lo adecuado para mitigar la violencia.
Todo lo que hay que saber sobre la banda de el Koki que amenaza a Venezuela
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Delincuencia fortalecida
Durante el gobierno municipal de José Vicente Rangel Ávalos se crearon las mal llamada zonas de paz. Esto no era otra cosa que la creación de un estado paralelo en el que se daba total libertad a los delincuentes para controlar y gobernar las zonas populares del país.
La banda de el Koki comenzó por tomar el control de un barrio llamado la Cota 905 y, posteriormente, fue aumentando su poder hasta las zonas aledañas, llegando a atemorizar a una gran parte de la población capitalina.
Durante los 10 años que han permanecido vigentes las zonas de paz, los delincuentes se han fortalecido no solo desde el punto de vista económico, sino que también han logrado el apoyo de buena parte de aquellos que habitan en esos lugares.
En la actualidad las pandillas que hacen vida en la Cota 905, poseen fusiles, lanzagranadas, morteros e incluso drones con los que vigilan las entradas y salidas de las zonas controladas.
De igual manera, se han valido de la impunidad y del temor demostrado por los organismos de seguridad del estado para sembrar el terror. Es tal el poderío que tienen, que han llegado a cerrar la autopista, amenazando a los funcionarios policiales para que no transiten por la zona, ya que de hacerlo serían asesinados.
El Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalística, que en el pasado fue icono de la seguridad venezolana, se ha visto ridiculizado por esta banda criminal.
Tanto es así, que el director de ese organismo emitió un comunicado en el que manifestaba que se encontraba en negociaciones con la banda criminal para tratar de convencerlos de su rendición, siendo la respuesta de el Koki, el asesinato de 4 personas que transitaban por la cercanía de la Cota 905.
Extraño operativo
Si algo ha demostrado la dictadura de Nicolás Maduro, ha sido la incapacidad que tiene para hacer frente a las organizaciones delictivas y criminales que azotan a Venezuela.
Es por ello, que los ciudadanos venezolanos han visto con asombro como se realizó un supuesto megaoperativo que, sin apenas bajas policiales, logró controlar una de las zonas de mayor dificultad de acceso, como lo es la controlada por el Koki.
Más del 75% de las zonas populares de Caracas se encuentran controladas por las estructuras de las bandas criminales, que a la vez conforman una megabanda que se ha encargado durante los últimos años, no solo del robo y tráfico de drogas sino también del secuestro y robo de vehículos.
El día que el gobierno realizó el operativo, todas las entradas de la Cota 905 se encontraban bloqueadas por una gran cantidad de vehículos y causó gran suspicacia que estando los miembros de las fuerzas de seguridad totalmente desprotegidos y a la espera de que las tanquetas liberaran las vías de acceso, no fueron enfrentados por los delincuentes en ningún momento.
Otro hecho que llamó poderosamente la atención es que, incluso teniendo los delincuentes en su poder tres lanzagranadas RPG, no fueron utilizados en contra de los organismos policiales.
Lo que hace más sospechoso la incursión en la zona, es que no se capturó a ninguno de los líderes de la banda y que, si bien se mostraron diversas fotografías de delincuentes que aparentemente habían fallecido en el enfrentamiento, estos no han sido identificados.
Acciones terroristas
El gobierno del dictador Nicolás Maduro informó a la colectividad de que, según fuentes de inteligencia, la banda de el Koki era en realidad un grupo paramilitar que tenía como único fin generar una guerra civil entre los venezolanos.
De igual manera, la Ministra del Interior y Justicia, Carmen Meléndez, manifestó que durante los allanamientos realizados a las viviendas de los delincuentes se encontraron pruebas que los vinculan con la ultraderecha venezolana, y que la intención era generar una insurrección popular que manifestara en contra del mandatario para obligarlo a renunciar.
Por su parte, la Vicepresidente Delcy Rodríguez dijo que durante el operativo fueron detenidos tres paramilitares colombianos que afirmaron haber llegado desde el vecino país con el fin de entregar armamento a la banda y prepararlos en tácticas de guerrilla para que pudieran, de una manera más organizada, hacer frente a los organismos de seguridad venezolanos.
El gobierno, a fin de reforzar la tesis del paramilitarismo, y en una medida considerada inédita, ha ofrecido una recompensa de 500.000 dólares para aquella persona que ofrezca información que lleve la captura de el Koki.
Según ha expresado Carmen Meléndez, esto se hace para poner punto final a la existencia de esta banda de irregulares que pretenden acabar con la paz que existe en Venezuela.
Se repite el guion
El gobierno de Nicolás Maduro nunca es responsable de ningún hecho, si algo caracteriza a este dictador, es la extraordinaria capacidad de culpar a otros de sus propios errores.
Voceros de su gobierno han dicho que Leopoldo López, miembro de la oposición venezolana, es el encargado de dirigir las acciones paramilitares, así como de realizar actos terroristas en contra del pueblo.
Lo que el gobierno no ha podido explicar, es cómo se encuentra en poder de la megabanda de el Koki una gran cantidad de armas que se suponen forman parte del inventario de las Fuerzas Armadas Venezolanas.
Tampoco han podido decir cómo, siendo esta estructura criminal la responsable de una gran cantidad de muertes de inocentes desde el año 2015, no haya sido hasta ahora cuando se incursionó hacia la Cota 905 para tomar el control de la misma y acabar con la peligrosa megabanda.
Para los analistas de seguridad venezolanos, la situación ha llegado a un punto de gobernanza criminal que permite convivir al estado venezolano con la delincuencia, siendo los más afectados los ciudadanos de ese país.