La junta militar que gobierna Myanmar ejecutó una sangrienta represión a finales de marzo, cuando atacó injustificadamente a un grupo de personas que pedían libertad y el regreso a la democracia.
Como se recordará, los militares dieron un golpe de estado ya que consideraron que las elecciones presidenciales realizadas en el mes de noviembre del año pasado se encontraban viciadas.
Todo lo que hay que saber sobre la actual situación de Birmania
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Junta militar de Birmania
Durante la celebración del día de las Fuerzas Armadas de Birmania, un grupo de soldados disparó a manifestantes que pacíficamente exigían la salida de los militares del poder.
La gran mayoría de los disparos se registraron en la espalda y la cabeza de las personas y algunos testigos comentaron que los militares se acercaban a sus víctimas para darles un tiro de gracia.
Así mismo, el ejército de Birmania, después de asesinar a los manifestantes, disparaba contra algunas de las casas de las personas que veían la represión. Incluso entraban a las viviendas para asesinarlas.
Posteriormente a esto, el grupo de militares emitió un comunicado en el que expresaron que las muertes ocasionadas se debían a un ataque por parte de grupos armados contra las fuerzas castrenses.
Se estima que se han apresado a más de 3.000 personas bajo el cargo de querer derrocar al gobierno. De esa cantidad de ciudadanos, 2.000 se encuentran incomunicados y han sido llevados a juicio, acusándolos de numerosos cargos.
Desde que el General Min Aung Hlaing dirige el país, más de 400 personas han fallecido producto de la represión, muchos bajo la tortura del régimen militar. Incluso, quienes no mueren en los calabozos, quedan postrados en sillas de rueda e imposibilitados para volver a caminar.
Represión o masacre
Aunque el presidente de la junta de gobierno, General Min Aung Hlaing ha asegurado que entregará el poder después de celebrar las elecciones, hasta la fecha no ha dado ningún plazo para ello. Ahora, después de lo ocurrido, la junta de gobierno demostró ser totalitaria, por lo que será muy difícil que se vayan.
Esto ha causado molestia en la población, que lo tildan de ser un hipócrita y de no cumplir su palabra. Es por ello que en el mes de enero algunos grupos de personas comenzaron a salir a las calles, con el fin de solicitar la repetición de las elecciones, las cuales consideraban que fueron fraudulentas.
Sin embargo, en febrero comenzó un proceso de represión, primero donde tan solo se disolvían las marchas de los manifestantes. Pero, posteriormente, los militares comenzaron a dar muestras de brutalidad, apresando a los líderes de los movimientos de manifestantes y, en muchos casos, asesinándolos.
El ejército birmano ha llegado al punto de bombardear algunas aldeas alegando que allí se encuentran algunos miembros de la guerrilla de Karen, quienes son contrarios a la democracia y pretenden poner en riesgo la estabilidad del país.
Lo que la junta militar no dice, es que esos bombardeos han causado la muerte a gran cantidad de personas inocentes y, los que quedan vivos, se ven obligados a abandonar sus hogares para evitar ser masacrados.
Reacción de la comunidad internacional
Existen serias críticas en contra de la actitud asumida por la comunidad internacional ante la situación vivida en Myanmar ya que, las coaliciones de países no han tomado acciones contundentes que pongan freno a la matanza que existe en ese país.
Aunque el pentágono emitió un comunicado firmado por los comandantes militares de los Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Corea de Sur y Japón, donde critican el uso de la fuerza desproporcionada contra manifestantes inocentes.
Se sabe que dicho comunicado no causará ningún efecto, ya que es habitual que la junta que gobierna de Birmania, haga poco caso a este tipo de señalamientos.
Países como China, Rusia, India, Pakistán y Vietnam, mantienen relaciones con el régimen de Myanmar. Es tal la cercanía, que con motivo del día de las Fuerzas Armadas, enviaron representantes a observar el desfile que se celebró.
Lo realmente preocupante es que mientras los países del mundo no se ponen de acuerdo con respecto a este régimen, cada día son masacradas más personas.
Posición de la ONU
Tom Andrews, relator especial de la ONU para los Derechos Humanos, criticó que mientras ocurren asesinatos en masa en Birmania, algunos países evitan condenar la violencia.
Por otra parte, solicitó una reunión de emergencia al Consejo de Seguridad de la ONU, de manera tal que los países que lo conforman puedan imponer duras sanciones que limiten los negocios con el régimen militar birmano, impidiendo además que puedan comprar armamento.
Esta reunión del concejo, se estima que no tendrá éxito, ya que China y Rusia por tener derecho de veto en dicha organización, en otras ocasiones han impedido que se tomen acciones en contra de la junta militar birmana.
Andrews también expresó que la inacción de la comunidad internacional solo está llevando al fortalecimiento del régimen y a la muerte de civiles. Así mismo, dijo que los periodistas que hacen vida en Myanmar son cruelmente reprimidos con el fin de silenciar lo que ocurre en esa nación.
Ataque a las minorías étnicas
El ejército no solo se ha limitado a atacar a los manifestantes que exigen se realicen elecciones libres, sino que han comenzado un proceso de limpieza étnica, obligando a huir a una gran cantidad de musulmanes.
De igual manera, el General Min Aung Hlaing ha aprovechado su permanencia en el poder para acabar con algunas minorías que viven cerca de la frontera con Bangladesh. Y todo aquel que disiente del poder de este general, es inmediatamente perseguido, encarcelado o asesinado.
A pesar de la situación de peligro en que viven los manifestantes, las marchas continúan en las principales ciudades del país, por lo que se estima que el número de muertes aumente.
En tanto, el régimen mantiene firme su eslogan de estabilidad y seguridad para el país y, basado en esto, seguirá autorizando la violencia de manera aleatoria para intimidar a las personas.
En ocasiones los soldados llegaron al extremo de utilizar granadas que arrojaban hacía en interior de las viviendas de las personas, para obligarlos a salir y, una vez en las calles, les disparaban sin piedad.
Es innegable que en Birmania está ocurriendo un genocidio y, a menos que la ONU y la comunidad internacional tomen acciones más drásticas, el acto macabro de la represión, continuará haciendo estragos.