Las gasolineras están incorporando nuevas propuestas para responder a los cambios en los hábitos de los conductores. El modelo tradicional basado principalmente en el suministro de carburante convive cada vez más con establecimientos que suman tiendas, espacios gastronómicos, zonas de descanso y otros servicios destinados a generar nuevas oportunidades de consumo durante la parada.
En este contexto, una gasolinera con tienda en Tavernes de la Valldigna puede formar parte de una tendencia que se extiende por distintas zonas de España. La combinación de combustible y comercio permite que una parada que antes podía durar pocos minutos se convierta también en una oportunidad para comprar alimentos, tomar un café, comer o resolver alguna necesidad cotidiana.
Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) muestran que la red española de estaciones de servicio continúa creciendo. A finales de 2025 había 12.746 instalaciones operativas, 115 más que un año antes. La cifra supone un crecimiento cercano al 29% desde 2010 y refleja una evolución diferente a la registrada en otros mercados europeos, donde las redes de estaciones se han mantenido estables o han disminuido.
Este crecimiento se produce mientras las estaciones buscan nuevas formas de generar ingresos. Las tiendas permiten incorporar productos de alimentación, bebidas, artículos para el automóvil y otros productos de uso cotidiano. En establecimientos con mayor superficie también aparecen cafeterías, restaurantes y zonas pensadas para quienes realizan desplazamientos largos.
La gastronomía ocupa un lugar cada vez más visible dentro de esta transformación. Algunas estaciones ofrecen desayunos, comidas rápidas, productos preparados o propuestas vinculadas con la cocina local. El objetivo no es necesariamente competir con los restaurantes tradicionales, sino ofrecer una alternativa para quienes necesitan hacer una pausa durante un viaje o buscan resolver varias necesidades en un mismo lugar.
Los servicios adicionales también pueden incluir lavados de vehículos, zonas de descanso, puntos de recogida de paquetes, cajeros, recarga para vehículos eléctricos o sistemas de pago digital. La combinación depende de la ubicación, el espacio disponible y el perfil de las personas que utilizan la estación.
La localización tiene un papel importante en esta estrategia. Una estación situada cerca de una carretera con tráfico constante puede captar tanto a conductores que necesitan repostar como a viajeros que buscan comer o comprar algún producto. En localidades con actividad turística, además, la oferta puede adaptarse a las necesidades de visitantes que realizan desplazamientos por carretera.
El crecimiento de las estaciones independientes también forma parte de esta transformación. A finales de 2025 representaban el 44,3% de la red española, mientras que las instalaciones desatendidas alcanzaban el 15,7%. La expansión de modelos independientes y de bajo coste convive así con establecimientos que amplían su oferta y buscan diferenciarse mediante servicios complementarios.
Desde la Gasolinera Landete, explican que “para los consumidores, esta evolución supone encontrar en un mismo punto opciones que antes estaban distribuidas entre diferentes establecimientos”. Para los operadores, representa la posibilidad de diversificar la actividad y reducir la dependencia exclusiva de la venta de carburantes.
La transformación de las estaciones de servicio responde a una realidad sencilla: los conductores siguen necesitando parar, pero sus necesidades durante ese momento han cambiado. La incorporación de nuevos servicios permite atenderlas de una manera más amplia y abre oportunidades para que estos establecimientos continúen formando parte de los desplazamientos cotidianos.