La elección de un electricista en Alcobendas especializado en movilidad eléctrica puede marcar una diferencia importante al momento de instalar un cargador para coches eléctricos. No se trata únicamente de colocar un equipo y conectarlo a la red, sino de analizar la instalación existente, determinar la potencia necesaria y garantizar que el sistema funcione de forma segura y adecuada para el uso previsto.
El crecimiento de los vehículos electrificados está aumentando también la necesidad de contar con puntos de recarga en distintos espacios. Según los últimos datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), España cerró 2025 con 53.072 puntos de recarga de acceso público, un 37% más que el año anterior. Durante ese período se instalaron 14.347 nuevos puntos, la cifra anual más alta desde que se comenzó a elaborar el Barómetro de Electromovilidad.
Este avance también plantea nuevos desafíos relacionados con las instalaciones eléctricas. Un cargador para vehículos eléctricos puede requerir una potencia considerable, especialmente cuando se trata de equipos de carga rápida. Por este motivo, antes de realizar una instalación es necesario comprobar la capacidad de la red eléctrica, el estado del cuadro, las protecciones disponibles y las características del espacio donde se ubicará el dispositivo.
En una vivienda unifamiliar, el trabajo puede incluir la instalación de un cargador en el garaje, la adaptación del cuadro eléctrico y la colocación del cableado necesario hasta el punto de conexión. En comunidades de propietarios, el proceso puede requerir una planificación diferente, debido a la distribución de plazas, los recorridos del cableado y las necesidades de varios usuarios.
Las empresas también pueden incorporar puntos de recarga para sus empleados, clientes o flotas de vehículos. En estos casos, además de la instalación física, es importante analizar los horarios de utilización, la cantidad de vehículos y la potencia disponible para evitar sobrecargas y aprovechar de manera eficiente la infraestructura existente.
El mantenimiento constituye otra parte relevante del servicio. Con el uso, los equipos eléctricos pueden requerir revisiones para comprobar conexiones, protecciones, cableado y funcionamiento general. “Una revisión periódica permite detectar posibles problemas antes de que afecten al servicio y contribuye a mantener las condiciones de seguridad de la instalación”, afirman desde Electro Alai.
La elección del cargador también debe responder a las características del vehículo y al uso que tendrá. No todos los usuarios necesitan la misma potencia ni requieren los mismos tiempos de carga. Una persona que utiliza el coche principalmente para desplazamientos urbanos puede tener necesidades diferentes a las de una empresa que gestiona una flota y necesita varios vehículos disponibles durante la jornada.
Los datos de ANFAC muestran, además, que el crecimiento de la infraestructura no está siendo igual en todos los segmentos. Aunque España alcanzó los 53.072 puntos públicos al cierre de 2025, 16.340 estaban instalados pero no operativos. La organización señala que esta situación puede deberse a averías o a dificultades para conectarlos a la red de distribución eléctrica.
Este dato pone de manifiesto la importancia de que una instalación de recarga no termine con la colocación del equipo. La conexión eléctrica, las protecciones, la puesta en funcionamiento y las revisiones posteriores forman parte de un servicio que requiere conocimientos específicos y debe realizarse de acuerdo con la normativa aplicable.
La expansión del coche eléctrico está modificando también las necesidades de hogares, empresas y comunidades. En este escenario, contar con profesionales que puedan evaluar cada instalación, recomendar una solución adecuada y acompañar su mantenimiento permite incorporar la recarga de manera ordenada y segura. Para los usuarios, disponer de un punto propio y correctamente instalado facilita el día a día y contribuye a que la movilidad eléctrica avance de forma progresiva.