Que la situación económica ha ido empeorando poco a poco es un secreto a voces.
Desde la aparición del coronavirus, allá por diciembre de 2019, y ahora con una guerra que, contrariamente a lo que muchos pensaban, se ha dilatado demasiado en el tiempo, tanto los servicios básicos como los bienes de primera necesidad han ido incrementando sus precios, haciendo que los sueldos alcancen para poco más que hacer frente a la hipoteca y los recibos.
Combustibles, energía, alimentos, la escalada ha sido tal que en muchos casos han duplicado sus precios, haciendo que los bancos de alimentos no den abasto, ¿quién no ha oído hablar de las colas del hambre?, y obligando a los profesionales de no pocos sectores a echarse a la calle en busca de algún tipo de acción por parte de un gobierno que no deja de proponer parches que en ningún caso solucionarán un problema que, para qué mentir, no es nuevo y todo apunta a que se dilatará en el tiempo.
De hecho, hace apenas unos días el Gobierno publicaba el Real Decreto-ley 11/2022, por el que se adoptan y se prorrogan determinadas medidas para responder a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania, para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica, y para la recuperación económica y social de la isla de La Palma.
Es decir, un nuevo parche que no solucionará nada a nivel económico, pero que es posible que haga ganar un puñado de votos al gobierno de cara a las próximas elecciones. Y es que, ha de tenerse siempre presente, que permanecer en el poder es el fin último de todos aquellos que han logrado llegar a lo más alto, independientemente de su ideología política.
No es de extrañar, por lo tanto, que muchos intenten buscar una nueva manera de aumentar su capital, y si bien en el pasado lo común en el caso de aquellos que poco o nada sabían de economía era invertir en oro, actualmente, algunos de ellos se inclinan por adentrarse en el mundo de las criptomonedas.
No obstante, y pese a que el Informe de resultados mayo-junio de 2022 de la Comisión Nacional del Mercado de Valores establece que sólo un 6,8% de la población española ha invertido alguna vez en criptomonedas, lo cierto es que, de acuerdo con lo contenido en el Informe de estabilidad financiera de primavera de 2022 del Banco de España, España fue durante 2021 la quinta economía por volumen de transacciones de criptoactivos de Europa, siendo, asimismo, la principal receptora a escala global.
En cualquier caso, cada vez son más los que optan por introducirse en un mercado que, según lo establecido en los prelados informes, está dominado por hombres de mediana edad que poseen estudios universitarios, altos conocimientos de criptoactivos, y con sueldos superiores a los 3000 euros mensuales. Cabe destacar también, que la mayoría de ellos, concretamente un 49,1%, invierte menos del 5% de su capital.
En cualquier caso, y según lo extrapolado del informe, más de un 10% de españoles prevén introducirse en el mundo de las criptomonedas en un futuro próximo, muchos de los cuales tendrán escasos o nulos conocimientos sobre la materia, por lo que resulta conveniente comentar que actualmente existen distintas herramientas que ayudan a introducirse en este mundo a la par que se minimizan unos riesgos no siempre conocidos.
Bitiq, es una app que pretende brindar a cualquier persona la oportunidad de introducirse en un mercado que a priori, y teniendo en cuenta el perfil comentado anteriormente, parece reservado para una pequeña minoría, sin embargo, su gran diferencia con respecto a otras apps que a priori podrían parecer iguales, es que permiten que cualquier persona siga las operaciones que hacen sus propios inversores, algo que sin duda supone una gran garantía de éxito.
Garantizar la igualdad de oportunidades debería ser una de las prioridades de los gobiernos, algo que no siempre parecen tener presente. Por suerte, existen algunas personas, entidades y empresas dispuestas a aportar un no siempre pequeño grano de arena, contribuyendo de este modo a reducir unas desigualdades, por desgracia, cada vez más visibles.