Aunque en 2020 ya había comenzado el proceso de retirar las tropas de Afganistán, el presidente Joe Biden ordenó acelerar todo para que el próximo 11 de septiembre, no quede ningún soldado estadounidense en territorio afgano.
Se estima que hasta la fecha se han retirado 300 aviones de carga C-17 y que en el territorio en conflicto quedan tan solo el 30% del personal castrense. Para el 24 de junio se estima que podría entregarse la Base Aérea de Bagram.
El adiós definitivo de las tropas estadounidenses a Afganistán
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Retiro de las tropas estadounidenses
Desde el año 2003 los soldados americanos habían establecido como principal base aérea en territorio afgano la de Bagram, por lo que esta fue modificada en todos sus aspectos.
Se estima que en el punto más álgido de la confrontación llegó a albergar hasta 30.000 soldados estadounidenses. Aunque muchos lo calificaron como un centro de torturas, lo cierto es que los comandos de los marines, SEAL y del ejército, se encontraban en dicha base.
Lo que se busca en la actualidad es entregar lo más pronto posible a las delegaciones gubernamentales afganas todas las unidades militares en poder de los Estados Unidos.
Se sabe que en el país árabe quedan al menos de 3.000 soldados estadounidenses y, por lo menos, 7.000 de la OTAN que serán retirados de forma paulatina en los próximos días, quedando tan solo un grupo de civiles que realizaran labores netamente de asesoría, sin involucrarse desde ningún punto de vista en conflictos armados.
Todavía existen serios enfrentamientos entre las fuerzas afganas y guerrilleros talibanes y, aún cuando existen conversaciones de paz que se llevan a cabo en Qatar de manera diaria, siguen muriendo decenas de civiles inocentes.
Se cree que la partida de Estados Unidos es una forma de demostrarle al régimen talibán el interés de negociar una salida pacífica, pero, al parecer, estos piensan que la retirada de las tropas se debe a que los americanos se sienten derrotados.
En tanto, la presencia militar del gobierno de Afganistán se ha duplicado para, de alguna forma, cubrir aquellos espacios que anteriormente eran cubiertos por soldados estadounidenses.
Se piensa que en los próximos 90 días se debería hacer la entrega total de equipos, instalaciones y sobre todo custodia de posiciones, consideradas vitales para la defensa de este país africano.
¿Por qué se retira Estados Unidos?
Esta guerra que tiene casi 20 años ha causado la muerte de, por lo menos, 2.500 soldados estadounidenses y le ha costado a ese país 2,2 billones de dólares, sin que hasta la fecha se pueda ver una salida clara al conflicto.
Si bien es cierto que Osama Bin Laden fue neutralizado y que los talibanes desde el año 2010 se han mantenido en la retaguardia, los mandos militares por parte de la OTAN piensan que no avanzan lo suficiente con respecto a la erradicación del grupo terrorista.
Lo único que se ha logrado hasta el momento es unir las fuerzas de los distintos grupos guerrilleros que atacaban de forma desorganizada al gobierno de Afganistán.
Es por ello que Joe Biden piensa que si retiran a sus soldados de ese país en conflicto y se dedican tan solo a apoyarlos con armas y asesoría, se logre un mejor resultado que no ponga en riesgo la vida de los combatientes estadounidenses e, incluso, se logre disminuir los costos que este conflicto ha producido.
Hay otra serie de razones por las cuales la guerra se mantiene vigente después de 20 años. Entre estas destacan las siguientes:
Sin rumbo político definido
Desde que se inició la guerra hace 20 años, la Casa Blanca ha estado dirigida por Demócratas y Republicanos que han tenido diversas estrategias con respecto al conflicto de Afganistán. Esto le ha restado una única línea de acción para acabar con los talibanes.
Punto muerto
Afganistán y los Estados Unidos parecen haber llegado a un punto en el que ambos se dieron todo lo que podían. Es decir, parece que los afganos ya recibieron todo lo que los estadounidenses estaban dispuestos a aportar.
En tanto, los talibanes han aumentado su poderío y han exportado su pensamiento a otras naciones que han tenido gran influencia durante las negociaciones de paz.
Estado Islámico en Afganistán
Los integrantes de este grupo son los más violentos del mundo y hasta la fecha han cometidos los ataques más sangrientos. Si bien es cierto que eran una organización con pensamientos distintos a los talibanes, el terrorismo y el extremismo parece haberlos unido.
Refugio en Pakistán
Pakistán es el país donde las fuerzas talibanes se reagrupan y se comenta que allí se entrenan, atienden a los heridos e incluso planean los ataques más letales en contra de las fuerzas de ocupación.
Dinero talibán
Este grupo ha comenzado a cultivar opio y amapolas con el fin de producir heroína. Esto les genera, aproximadamente, 1.500 millones de dólares al año, dinero que invierten en explosivos, armas, telecomunicaciones y logística.
Adicional a esto, se estima que hombres muy ricos de Irán y Pakistán financian de alguna manera al grupo talibán.
Futuro para Afganistán
Se estima que después de que se retiren en su totalidad las tropas estadounidenses, las fuerzas armadas de Afganistán sean fácilmente superadas por los talibanes. Incluso algunos analistas militares piensan que muchas de las áreas que hoy en día están controladas por tropas extranjeras, vuelvan a caer en manos del grupo terrorista.
De igual forma, se cree que el proceso de paz que se lleva a cabo en la actualidad es tan solo una estrategia talibán para distraer, con el fin de reagruparse, rearmarse y fortalecer posiciones, para cuando no quede ningún militar extranjero.
Durante los últimos meses, insurgentes de este grupo han acusado a Joe Biden de incumplir los acuerdos de paz, y han dicho que por esa razón, han realizado ataques aislados en algunas zonas.
Hasta este punto, ni los países miembros de la OTAN ni los Estados Unidos han tenido ningún tipo de ganancia política, por el contrario, es posible que los insurgentes puedan perpetrar otro ataque en suelo estadounidense, algo que mantiene en constante alerta a las principales agencias de seguridad de ese país.
No existe un cronograma establecido que marque la retirada de todos los soldados americanos de Afganistán, algo que los talibanes saben, por lo que habrá que esperar a después del 11 de septiembre, para saber cúal será el futuro de la nación africana.