El lazo rosa solidario tejido a mano por las mujeres artesanas rumanas de Castellón
La solidaridad no tiene género, ni religión y tampoco idioma o nacionalidad. No hace falta ser rico o esperar a serlo para poner tu granito de arena en este mundo lleno de demasiada injusticia. Muchas veces parece que se ha trocado (cambiado) la solidaridad por el egoísmo. Pero, por suerte, en el mundo hay personas…