El aneurisma de aorta es una dilatación localizada de la pared de esta arteria, que puede aparecer en diferentes zonas, principalmente en la región abdominal o torácica. Su evolución depende de factores como el tamaño, la localización y la velocidad con la que aumenta. En algunos casos permanece estable durante años, mientras que en otros puede generar complicaciones que requieren atención médica.
Para quienes buscan información ante una posible preocupación de salud, si tienes dudas de sufrir de un aneurisma de aorta en Málaga, la valoración por un profesional sanitario permite determinar si existen factores de riesgo y si es necesario realizar pruebas. Puede desarrollarse sin producir molestias, por lo que en determinadas personas puede detectarse durante una prueba realizada por otro motivo.
Entre los principales factores asociados se encuentran la edad, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, los antecedentes familiares y algunas enfermedades cardiovasculares. El sexo masculino y una historia familiar también están relacionados con una mayor probabilidad de desarrollarla. Algunas enfermedades hereditarias que afectan al tejido conectivo, como los síndromes de Marfan o Ehlers-Danlos, pueden aumentar el riesgo de alteraciones de la pared aórtica.
Las causas no siempre pueden atribuirse a un único elemento. El envejecimiento puede favorecer cambios en la pared de la arteria, mientras que el tabaquismo y la hipertensión pueden contribuir a su debilitamiento. También existen casos relacionados con enfermedades de los vasos sanguíneos, infecciones o traumatismos. En determinados pacientes, la predisposición genética tiene un papel relevante.
Uno de los principales problemas para identificarlo es que muchas personas no presentan síntomas mientras permanece sin complicaciones. Cuando aparecen molestias, pueden incluir dolor persistente en el abdomen, la zona lumbar o los costados, además de una sensación pulsátil cerca del ombligo. Un dolor abdominal o de espalda que aparece de forma repentina y con mucha intensidad, especialmente acompañado de mareo, debilidad o pérdida de conocimiento, requiere atención médica urgente porque puede indicar una complicación.
El diagnóstico comienza con la valoración médica y los antecedentes personales y familiares. La ecografía suele ser la primera prueba utilizada porque permite observar la aorta y medir su diámetro sin recurrir a radiación. Se considera aneurisma abdominal cuando la aorta alcanza o supera los tres centímetros de diámetro.
Cuando se necesita conocer con mayor precisión la ubicación, extensión o características de la dilatación, pueden utilizarse otras técnicas de imagen, como la tomografía computarizada o la resonancia magnética. La elección depende de cada caso y de la valoración del equipo médico. En este sentido, desde la Clínica Cardiovascular Dr. Valderrama, afirman que “el seguimiento también puede formar parte del manejo cuando el aneurisma no requiere una intervención inmediata”.
En España, la detección temprana continúa siendo un asunto de interés sanitario. Una evaluación publicada en 2025 sobre la posible implantación de un programa nacional de cribado estimó una prevalencia de aneurisma de aorta abdominal en torno al 4% o más entre los hombres de 65 años o mayores y planteó este grupo como candidato al cribado mediante ecografía.
Conocer los factores de riesgo y consultar ante síntomas compatibles permite actuar con información antes de que aparezcan complicaciones. El control de la presión arterial, el abandono del tabaco y las revisiones indicadas por los profesionales forman parte de las medidas que pueden contribuir a cuidar la salud vascular. Una consulta a tiempo puede ayudar a detectar alteraciones que todavía no producen síntomas y facilitar un seguimiento adecuado.