La salud bucodental durante la infancia cumple un papel importante en el desarrollo de los niños. Desde la aparición de los primeros dientes, los cuidados diarios y las visitas periódicas al dentista permiten prevenir enfermedades, controlar el crecimiento de la dentición y detectar posibles alteraciones que, con el paso del tiempo, podrían requerir tratamientos más complejos. En este contexto, la ortodoncia ocupa un lugar destacado, ya que permite corregir problemas de alineación dental y mordida durante las etapas de crecimiento.
La ortodoncia infantil en Sarrià Sant Gervasi es una de las alternativas que pueden consultar las familias cuando buscan atención odontológica especializada para sus hijos. La evaluación temprana permite conocer cómo se están desarrollando los dientes y los maxilares, identificar posibles alteraciones y determinar si es necesario iniciar un tratamiento. No todos los niños necesitan un tratamiento dental a edad temprana, pero contar con un seguimiento profesional ayuda a tomar decisiones en el momento adecuado.
Una de las recomendaciones de los especialistas es que la primera visita al odontopediatra se realice durante el primer año de vida, o cuando aparece el primer diente. Aunque todavía se trate de una dentición en desarrollo, esta consulta permite revisar el estado de las encías, comprobar la erupción dental y orientar a los padres sobre la higiene y la alimentación.
Las revisiones periódicas también ayudan a que los niños se familiaricen con el entorno odontológico. Cuando las visitas forman parte de sus hábitos desde pequeños, es más sencillo que incorporen los cuidados de la boca a su rutina y que no relacionen la consulta exclusivamente con el dolor o la aparición de un problema.
Según la Encuesta de Salud Oral en España 2025, publicada en la revista científica RCOE, el 21,5 % de los niños de 12 años presenta maloclusiones moderadas o severas. Además, el 15,1 % de los menores de esa edad utiliza algún tipo de aparato de corrección. Estos datos reflejan la importancia de controlar el desarrollo de la dentición y detectar a tiempo las alteraciones que pueden afectar a la mordida.
Durante la infancia pueden aparecer distintas alteraciones relacionadas con la posición de los dientes y el crecimiento de los maxilares. Algunas de las más habituales son el apiñamiento dental, cuando no existe espacio suficiente para que los dientes se ubiquen correctamente; la mordida cruzada, que se produce cuando los dientes superiores e inferiores no encajan de manera adecuada, y la sobremordida, cuando los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores.
También pueden presentarse espacios entre los dientes, mordida abierta o problemas vinculados con determinados hábitos, como chuparse el dedo, utilizar el chupete durante demasiado tiempo o mantener una posición incorrecta de la lengua.
La detección de estas situaciones no significa que todos los niños deban comenzar un tratamiento inmediatamente. En este sentido, desde Ortodoncia Sant Gervasi, explican que “el profesional debe valorar cada caso, teniendo en cuenta la edad, el crecimiento óseo, la posición de las piezas dentales y la evolución de la dentición”.
La participación de las familias es fundamental para mantener una buena salud bucodental. Supervisar el cepillado, fomentar una alimentación equilibrada y respetar las revisiones recomendadas son medidas que contribuyen al cuidado de los dientes desde los primeros años.
Una infancia acompañada por controles odontológicos permite detectar necesidades, resolver dudas y evitar que pequeños problemas pasen inadvertidos. Incorporar estos cuidados desde temprano también ayuda a que los niños comprendan que atender su salud dental es parte de su bienestar cotidiano.