La Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) tiene un papel relevante en el ámbito de las comunidades de propietarios, aunque a menudo pasa desapercibida.
Este concepto hace referencia al conjunto de obligaciones legales destinadas a garantizar la seguridad y salud cuando en un mismo espacio coinciden trabajadores de diferentes empresas.
En una comunidad, esto ocurre con frecuencia: empresas de limpieza, mantenimiento de ascensores, jardinería, seguridad o reformas pueden coincidir en zonas comunes o instalaciones.
“Aunque pueda parecer que la comunidad no es una empresa en sentido estricto, la normativa en prevención de riesgos laborales sí le atribuye responsabilidades cuando actúa como titular del centro de trabajo”, mencionan desde Datapro.
Es decir, cuando contrata servicios y permite el acceso de trabajadores externos a sus instalaciones, debe velar por que exista una adecuada coordinación en materia de prevención.
El papel de la comunidad como titular del centro
La comunidad de propietarios, representada por su presidente y, en muchos casos, gestionada por un administrador de fincas, asume el rol de titular del centro de trabajo.
Esto implica la obligación de informar a las empresas contratadas sobre los riesgos existentes en el edificio: desde instalaciones eléctricas o salas de calderas hasta posibles riesgos estructurales o de acceso.
Del mismo modo, debe asegurarse de que las empresas que prestan servicios cumplen con sus propias obligaciones preventivas. Esto incluye verificar que sus trabajadores están formados, que cuentan con los equipos de protección adecuados y que han evaluado los riesgos de las tareas que van a realizar.
La clave de la CAE en comunidades de propietarios no está en ejecutar directamente medidas de prevención, sino en garantizar que exista un flujo de información y control suficiente entre todas las partes implicadas. Sin esta coordinación, pueden generarse situaciones de riesgo, especialmente en trabajos puntuales como obras, reparaciones o intervenciones técnicas.
Por qué los administradores deben gestionarla correctamente
El administrador de fincas juega un papel central en esta materia. En la práctica, es quien organiza, supervisa y documenta la relación con proveedores y empresas externas. Por tanto, una correcta gestión de la CAE recae en gran medida sobre su actuación.
Una gestión deficiente puede tener consecuencias importantes. En caso de accidente laboral en zonas comunes, la comunidad podría enfrentarse a responsabilidades legales si se demuestra que no se adoptaron las medidas de coordinación necesarias. Esto puede traducirse en sanciones económicas e incluso en reclamaciones por daños.
Además, la Inspección de Trabajo puede requerir documentación que acredite que la comunidad ha cumplido con sus obligaciones. No basta con contratar a una empresa: es necesario demostrar que se ha verificado su cumplimiento en materia de prevención y que se ha facilitado la información relevante sobre los riesgos del entorno.
Desde un punto de vista práctico, una buena gestión evita conflictos entre vecinos, reduce incidencias durante obras o mantenimientos y contribuye a que los trabajos se desarrollen con mayor eficiencia y seguridad.