El oficio más viejo del mundo ahora está en crisis. Con la nueva situación de pandemia donde predomina la incertidumbre y el miedo, este oficio basado prácticamente en el contacto físico se ve obligado a la reinvención. Las escorts en Madrid son conscientes de ello y por eso han cambiado rápidamente su modus operandi para adaptarse a la nueva situación. Al fin y al cabo, la salud siempre es prioritaria. Cuidarse es ahora lo que más importa.
Y es que el sexo y ese nivel de intimidad y placer forman parte de la naturaleza del ser humano. Es casi inevitable desearlo y quererlo, ya que entre otras cosas, supone muchos beneficios psicológicos y físicos. Se hace ejercicio físico, aumenta la autoestima, ayuda a prevenir futuras enfermedades… Estas ventajas son mucho más visibles cuando es imposible practicarlo y se tiene tiempo libre.
Como actualmente, donde en multitud de países se promueve la distancia social de seguridad y la prohibición del contacto físico. Así que ahora, además de las enfermedades de transmisión sexual, más conocidas como ETS y embarazos no deseados, hay que cuidarse de otro tipo de infección, el COVID-19.
![]()
Pero ¿cuál es la mejor forma de evitar el contagio mientras el placer continúa?
A pesar de estar calificado como una pandemia global, no está afectando de la misma manera en todos los países. Las medidas y restricciones que se implantan en cada uno son distintas. No hay una sola manera de actuar para todas las trabajadoras sexuales y escorts de Ciudad de México. La imaginación y creatividad son las mejores aliadas en este momento de incertidumbre. Existen diferentes casos entre los que se están dividiendo ahora mismo.
Algunas optan por reducir drásticamente los encuentros para tenerlos en unas condiciones más estrictas. Usar medidas de protección, aumentar la higiene o no acudir a domicilios. Son muchas las opciones que pueden acatar para evitar o reducir en gran manera las probabilidades de contagiarse mientras se continúa trabajando en estos casos.
Por otro lado, donde el virus ha tenido mayor impacto y las salidas de casa se permiten y reducen a tan solo las estrictamente necesarias, las prepagos de Colombia y escorts no han tenido más remedio que pasarse al sexo online. Venta de fotos, vídeos personalizados, videollamadas calientes, sexo telefónico y un largo etcétera. Un amplio mundo por explorar, descubrir y profundizar.
Porque el virus parece haber cambiado todo lo que se consideraba “normal”, pero no por ello tiene por qué impedir el placer. Ahora el sector adulto y la prostitución se encuentran ante el gran reto de reinventarse o pausar en gran medida su actividad hasta después de que todo esto pase. Una modernización y digitalización necesaria para mantener un sustento de vida.
![]()
Aunque tampoco se trata de un mundo inexplorado por todas ellas. Las webcammers ya eran conocidas antes del COVID-19. Y es que en el mundo de la prostitución cada una de las personas que trabajan en él, se especializan y profesionalizan en algunos servicios muy específicos y concretos. Principalmente porque la sexualidad, las fantasías, los fetiches y las demás prácticas y posturas son tan diversas y numerosas que es imposible abordarlas y realizarlas todas.
Es por ello que portales de anuncios clasificados para adultos como Skokka continúan trabajando para ofrecer un mejor espacio para ellas. Porque el placer, la seducción y el deseo superan cualquier tipo de barrera, incluso la física. Los amores platónicos, las relaciones a distancia e incluso el porno son buenos testigos de esto.
Puede ser un obstáculo y una dificultad, pero se puede superar. Porque al final las escorts tienen un solo objetivo, el placer de aquellas personas que las contactan buscando su servicio. Además, ahora cuentan con un público mucho más amplio que el de su zona y país. Pueden llegar a conocerlas desde muchos otros lugares y disfrutar de su dulce compañía, a pesar de ser a través de un teléfono o una pantalla, por lo que se acaba convirtiendo en una oportunidad de explorar nuevas formas de placer.
Sin moverse de casa, desde la comodidad del sofá, sillón o incluso desde la propia cama, aprovechando todo el “tiempo libre” que queda tras las restricciones que se aplican en cada país. Además supone una buena forma de desahogo y escape de la nueva rutina. El estrés del enclaustramiento, el agobio de la obligada convivencia durante tanto tiempo solos o con las mismas personas y la ansiedad de escuchar por todos lados sobre el Coronavirus y sus devastadores efectos en cada país.
Un descanso y alivio ahora muy necesario en este tipo de situaciones para liberarse y llevarlo un poco mejor. Porque esto solo puede superarse si la población está unida. Con ganas, interés y esfuerzo todo se puede superar.
Y para cuando lo haga, habrá que celebrarlo, salir y disfrutar de nuevo de la libertad sin olvidar el alto valor de los abrazos, besos, caricias y ese tan ansiado ahora contacto físico. Mientras tanto, habrá que conformarse con esto, respirar, profundizar y planear todo lo que se hará cuando acabe. Porque esto también pasará.