En el Festival de los Nibelungos (Nibelungenfestspiele) de Worms se reinterpreta cada año el famoso poema épico. La escenógrafa Irina Schicketanz conoce el papel que desempeña PLEXIGLAS® en la interacción entre el escenario y la puesta en escena.
“El material es la base. Al desarrollar una idea para una escenografía, a menudo parto del material”, afirma Irina Schicketanz. Así es como Schicketanz diseña escenarios e influye en las representaciones, como ha hecho durante los últimos 26 años en numerosos teatros de prestigio de todo el país. En la edición de 2016 del Festival de los Nibelungos lo hizo de una forma muy especial: La obra “Oro: la película de los Nibelungos” juega con la idea del actor transparente y desnudo, y fue escrita mientras Schicketanz desarrollaba sus ideas para el escenario.
La escenógrafa pudo de esta forma integrar sus ideas directamente en la puesta en escena del director Nuran David Calis y el texto de Albert Ostermeier. Una de estas ideas: una serie de camerinos transparentes de PLEXIGLAS®, el cristal acrílico de marca de Evonik, que copan toda la parte izquierda del escenario. “Oro” es una obra dentro de otra obra, es teatro que se representa en varios niveles. Los actores interpretan a un equipo de rodaje que quiere grabar una película sobre los Nibelungos, y en paralelo a los episodios de la saga sufre disputas y catástrofes. El resultado es una obra de teatro que oscila entre la sátira, el psicograma y el cine. El Festival de los Nibelungos de Worms se aventura desde hace 15 años a tratar de arrojar casi cada año una nueva mirada sobre la antigua saga.
“El voyeurismo era parte del juego ”
La edición de 2016 es una representación moderna. Las cabinas de PLEXIGLAS® son el refugio en el que los actores dejan ver a través de monólogos el interior de su alma. Un interior que sale a la luz de la forma más drástica, ya que al mismo tiempo una cámara proyecta los rostros en primer plano sobre una inmensa pantalla; un truco que por una parte permite que los más de mil espectadores puedan prescindir de los prismáticos, y por otra pretende recalcar la idea de un rodaje. “Para todo esto, la transparencia era crucial”, afirma Schicketanz. “El voyeurismo era parte del juego, de ahí las paredes transparentes”.
El cristal acrílico de marca resultaba especialmente adecuado para la tarea: el cristal habría sido demasiado pesado, sumando además el peligro de rotura, ya que los actores interactúan con el material, se lanzan contra él, dan portazos o se pelean en sus camerinos. De hecho, por ese motivo las paredes frontales cuentan con un refuerzo extra: planchas de 20 milímetros de PLEXIGLAS® original, robusto y a la vez transparente. Las puertas están fresadas en la pared frontal, y en todas ellas se ha fresado la forma de una estrella, que recuerda directamente a Hollywood; de nuevo algo más que simple decoración.
Desde el primer momento las cabinas, paredes y puertas están incluidas en la obra a través de la iluminación. Las propiedades especiales de técnica lumínica del cristal acrílico de marca permiten, por ejemplo, introducir luz a través de los bordes de corte, de tal forma que es posible iluminar solamente los bordes o bien las cabinas enteras. Durante la representación, la iluminación varía según el ambiente, entre una luz vacilante e inquieta, un brillo deslumbrante o un rojo oscuro y amenazador.