El interés por adquirir una segunda vivienda en zonas costeras españolas continúa creciendo y uno de los puntos más buscados del mercado actual son las casas en venta en Puerto Banus. Tanto ciudadanos españoles como compradores extranjeros ven en este tipo de propiedades una combinación entre inversión patrimonial y calidad de vida, especialmente para vacaciones, escapadas de fin de semana o estadías prolongadas cerca del mar.
Durante los últimos años, la Costa del Sol consolidó su posición como uno de los destinos residenciales más demandados de Europa. Marbella, y especialmente Puerto Banús, aparecen entre las ubicaciones preferidas por quienes buscan una vivienda en zonas con buen clima, servicios, conectividad y acceso al mar. El perfil del cliente cambió respecto a décadas anteriores. Ya no se trata únicamente de personas que buscan una residencia para el verano, sino también de familias, profesionales y jubilados que combinan trabajo remoto, inversión y uso personal.
Las estadísticas reflejan esta tendencia. Según datos del Colegio de Registradores analizados por Sonneil, España cerró 2025 con un récord de 97.480 compraventas realizadas por ciudadanos extranjeros, un 5% más que el año anterior. Además, el Consejo General del Notariado indicó que las operaciones de extranjeros representaron cerca del 19% del total de compraventas en el país.
En Marbella, el peso del comprador internacional es aún mayor. Un informe del sector señaló que el 63% de las viviendas adquiridas entre 2024 y 2025 fueron compradas por extranjeros. En el segmento premium, algunas asociaciones inmobiliarias sostienen que más del 90% de las operaciones corresponden a este tipo de inversores.
Entre los principales interesados aparecen ciudadanos británicos, alemanes, franceses, neerlandeses y escandinavos. Muchos buscan propiedades para pasar temporadas largas, mientras que otros combinan el uso vacacional con el alquiler turístico durante parte del año. La posibilidad de obtener rentabilidad mientras la vivienda no está ocupada se convirtió en un factor relevante para este tipo de decisiones.
El auge del teletrabajo también modificó los hábitos residenciales. Cada vez más personas valoran tener un espacio fuera de las grandes ciudades, con acceso a naturaleza, playa y servicios, pero con infraestructura suficiente para mantener actividad profesional a distancia. Marbella logró adaptarse a esa demanda gracias a su oferta gastronómica, sanitaria, educativa y de conectividad aérea.
Otro aspecto que impulsa la compra de segundas residencias es la búsqueda de estabilidad patrimonial. En un contexto de inflación y cambios económicos internacionales, la vivienda sigue siendo vista por muchos inversores como un activo sólido a largo plazo. En Málaga, por ejemplo, el 35% de las viviendas se compran sin necesidad de hipoteca, una cifra vinculada al perfil inversor de muchos compradores nacionales y extranjeros.
Desde la inmobiliaria Absolute Prestige, afirman: “Para muchas personas, la compra de una segunda vivienda representa además un cambio en la manera de vivir el tiempo libre”. Tener un lugar propio cerca del mar permite organizar escapadas cortas, reducir gastos de alojamiento y generar un espacio familiar estable para distintas etapas de la vida. Esa combinación entre disfrute personal y valor patrimonial explica por qué la demanda continúa activa incluso en un mercado con precios elevados.
La Costa del Sol sigue posicionándose como un destino elegido por quienes buscan combinar inversión, tranquilidad y cercanía al mar. En ese escenario, la segunda residencia dejó de ser solamente una vivienda de vacaciones para convertirse en una alternativa vinculada al bienestar, la movilidad y nuevas formas de habitar los espacios.