Colombia, desde la aparición de Pablo Escobar en la década de los 80, ha luchado permanentemente en contra del narcotráfico y, aún cuando ha contado con la colaboración de los Estados Unidos, no han podido erradicarlo por completo. Sin embargo, siguen en una batalla permanente en contra de las drogas.
El pasado 2021 logró una victoria importante cuando una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo se vio sacudida hasta sus cimientos con la captura de su principal cabecilla. Otoniel fue atrapado en una operación conjunta llevada a cabo por la policía y el ejército colombiano.
Una lucha crónica contra el narcotráfico
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Clan del Golfo
Después de la desmovilización de las autodefensas unidas de Colombia en el año 2006, quedaron cesantes una gran cantidad de paramilitares, quienes sabiendo lo lucrativo que es el tráfico de cocaína, decidieron hacer a un lado las ideologías políticas para dedicarse a enviar toneladas drogas a los Estados Unidos.
Con el apoyo de los hermanos Usuga, se creó el llamado Clan Usuga, que posteriormente seria llamado el Clan del Golfo y que operaba en la zona del golfo de Urabá y tenía dominio de 128 municipios contando con aproximadamente 2500 hombres quienes se encargaban de toda la estructura criminal.
El cártel del golfo llegó a ser tan poderoso que logró desplazar a los miembros del ejército de liberación nacional (ELN), y la disidencia de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (Farc) de las zona pacifica del Choco y el norte de Santander, apropiándose de sembradíos de cocaína y laboratorios de drogas.
Incluso se quedaron con muchas de las rutas que estos grupos guerrilleros tenían para el envío de drogas hacia Europa y los Estados Unidos, lo que les dio durante muchos años la supremacía criminal en Colombia. Es por ello que desmantelar dicha estructura se convirtió en un punto de honor para las autoridades.
El clan del golfo era considerado un grupo criminal de extrema violencia, que masacraba aldeas y pueblos enteros, secuestraba niñas y adolescentes, para la satisfacción personal de los miembros de dicha organización, quienes aparte del tráfico de drogas, también se dedicaba a la extorsión.
Su máximo líder era Darío Antonio Úsuga, alias Otoniel, quien durante más de cinco años evadió a las autoridades y, finalmente, el sábado 23 de octubre fue detenido en Turbo, siendo trasladado inmediatamente hacia la ciudad de Bogotá.
Dario Antonio Úsuga, alias Otoniel
Este líder paramilitar de 50 años era miembro de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, cuya misión fundamental era acabar con todos los militantes de los grupos marxistas e izquierdistas que hacían vida en el país cafetalero.
El perfil psicológico de alias Otoniel lo define como un hombre metódico, analítico, pero muy violento. Era amante de la tortura para realizar interrogatorios y, al convertirse en el líder del clan del golfo, sometía a las más grandes barbaries a quienes el consideraban lo habían traicionado.
Darío Usuga, contaba con el apoyo de su hermano Carlos Mario quien era el encargado de llevar las finanzas de la organización y era también responsable de adquirir armas y municiones, por lo que su captura en el año 2019 representó un duro golpe a la estructura del clan.
Otoniel, contaba con un poderoso anillo de seguridad que, según fuentes de inteligencia, se encontraba a 50 kilómetros delante del capo. Esto se hacía con el fin poder informarle por si producía algún operativo policial, dándole tiempo sufriente al delincuente para que pudiese escapar.
De igual manera, Usuga, después del año 2020, dejó de acercarse a pueblos y ciudades, viviendo en la selva y montañas colombianas. No se comunicaba con familiares y amigos por teléfonos u otro medio electrónico todo lo hacía mediante cartas cifradas que eran llevadas por correos humanos.
Su hermana de nombre Nini Úsuga, así como su entrañable amigo Diego Fernando Coca, fueron apresados en el año 2019 siendo extraditados a los Estados Unidos donde fueron acusados por conspirar para enviar drogas a ese pais y en los actuales momentos se encuentran detenidos en cárceles federales.
Operación Osiris logra la captura de Úsuga
Se requirió de la unión del ejército, la fuerza aérea, la policía colombiana y la Dea, agencia antinarcóticos de los Estados Unidos para lograr la captura de Darío Antonio Usuga, alias Otoniel, todo bajo la Osiris que comenzó en el año 2014 que también usó la colaboración de la población civil.
Muchos ciudadanos de los departamentos de Antioquia, Córdoba y Cauca informaban de los pasos de Otoniel por esas regiones, por lo que se trazó un plan de acción triangulando los movimientos del capo, de igual manera se utilizó el incentivo de una recompensa para quien lo delatara.
El día viernes 22 de octubre fue ubicado en zona rural del departamento de Antioquia y con la ayuda de 500 hombres, 4 helicópteros y 2 aviones espía se logró dar con su paradero atrapándolo sin apenas hacer este algún tipo de resistencia, ya que su escolta lo abandonó huyendo del lugar.
Fin del clan del golfo
Las autoridades colombianas han manifestado que esto es el fin de esa organización delictiva y que se espera que los envíos de cocaína al exterior desciendan drásticamente, sin embrago expertos policiales creen que la captura de Otoniel, no hará ninguna diferencia y que solo dará paso a un nuevo liderazgo.
Por otra parte si bien es cierto que el clan del golfo controlaba una parte importante de la exportación de drogas en el mundo, todavía quedan una gran cantidad de grupos disidentes que formaban parte de los paramilitares y guerrilleros, quienes se están organización para crear su propio cartel de drogas.
En todo caso Otoniel será extraditado a los Estados Unidos en los próximos dias y seguramente en esa nación Úsuga buscara la manera de suavizar su sentencia entregando información importante que permitirá atrapara a otros delincuentes e inclinar la balanza hacia la justicia en la lucha contra el narcotráfico.