Dos profesionales vinculadas al ámbito social y laboral han convertido la sensibilidad, la experiencia y el compromiso en literatura. Jessica Santana y Andrea Álvarez son las autoras de El sombrero que guarda el cielo, un cuento impulsado por el Centro Especial de Empleo Seringlobal Canarias, entidad promotora de la iniciativa, y presentado recientemente con motivo del Día del Libro como una propuesta cultural y social que invita a reflexionar sobre la discapacidad, la empatía y la importancia de mirar el mundo desde otra perspectiva.
La obra narra la historia de Mateo Acorán, un niño que aprende a adaptarse a una nueva realidad descubriendo que ver no siempre depende de los ojos, sino también de la capacidad de sentir, escuchar y comprender.
Para sus autoras, el libro nace de una necesidad clara: “Queríamos contar una historia que emocionara, pero que también ayudara a cambiar ciertas miradas. Muchas veces existen realidades valiosas que no siempre encuentran espacio para ser contadas”.
Un cuento infantil con mensaje universal
Aunque se presenta como literatura infantil, ambas subrayan que el libro está pensado para todas las edades.
“Nos gustaría que los niños disfruten la historia y que los adultos encuentren en ella una oportunidad para reflexionar. Hay mensajes que la infancia entiende con naturalidad y que los mayores a veces olvidamos”.
En ese sentido, El sombrero que guarda el cielo aborda valores como la resiliencia, la solidaridad, la diversidad y la confianza en uno mismo desde una narrativa poética y cercana.
La discapacidad desde la naturalidad
Uno de los aspectos más destacados de la obra es la manera en la que trata la discapacidad, alejándose de enfoques paternalistas o dramáticos.
“No queríamos hablar desde la compasión, sino desde el respeto. La discapacidad no define a una persona. Es solo una parte de su camino, nunca su totalidad”.
Las autoras consideran que la inclusión real también pasa por cambiar la forma en la que se cuentan determinadas historias: “Cuando transformamos el relato, transformamos también la mirada social”.
Gran Canaria como escenario emocional
El cuento está ambientado en algunos espacios emblemáticos de la isla, como la Playa de Las Canteras, las Dunas de Maspalomas o el Roque Nublo.
“Queríamos que la historia tuviera raíces. Gran Canaria forma parte del alma del libro. Sus paisajes simbolizan fuerza, cambio, belleza y permanencia, igual que el proceso vital del protagonista”.
Literatura nacida desde el compromiso social
La publicación ha surgido desde el Centro Especial de Empleo Seringlobal Canarias, entidad que trabaja activamente por la inclusión laboral de personas con discapacidad y por la generación de oportunidades reales a través del empleo.
Desde la organización destacan que este proyecto representa una forma innovadora de sensibilizar a la sociedad, utilizando la cultura como herramienta de transformación social y acercando valores esenciales a la infancia y a las familias.
El Gerente Carlos Bienes destaca que “Este cuento refleja los principios con los que trabajamos cada día: dignidad, confianza, capacidad y oportunidades reales. La literatura ha sido una forma distinta y profundamente humana de transmitirlos”.
Mirar diferente
Jessica Santana y Andrea Álvarez confían en que el cuento deje una huella emocional en los lectores.
“Nos gustaría que quien lo lea termine con más sensibilidad y menos prejuicios. Que recuerde que nadie vale menos por necesitar otro camino”.
Con El sombrero que guarda el cielo, sus autoras y el Centro Especial de Empleo Seringlobal Canarias, como promotor de la iniciativa, firman una obra que confirma que los cuentos siguen siendo una herramienta poderosa para emocionar, educar y construir una sociedad más consciente desde la infancia.