El parquet de madera natural vuelve a ocupar un lugar protagonista en las reformas de viviendas de alto nivel. Tras años en los que materiales como el porcelánico o los pavimentos vinílicos ganaron presencia por su resistencia y facilidad de mantenimiento, la madera recupera terreno gracias a la búsqueda de espacios más cálidos, sostenibles y con mayor valor arquitectónico.
Esta tendencia se aprecia especialmente en las grandes capitales españolas, donde buena parte de las rehabilitaciones se concentran en edificios construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX. En estos inmuebles, la conservación de elementos originales se ha convertido en una prioridad tanto para propietarios como para arquitectos e interioristas, que buscan mantener el carácter histórico sin renunciar a las prestaciones actuales.
El suelo desempeña un papel fundamental en este proceso. En muchas viviendas, los antiguos parquets pueden restaurarse, mientras que en otras se opta por instalar nuevas tarimas de madera natural siguiendo patrones clásicos como la espiga, el damero o el tablón continuo. El objetivo es conseguir un equilibrio entre la identidad original del inmueble y las necesidades de confort contemporáneo.
Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en Barcelona o en la zona más histórica de Madrid. Sus edificios modernistas y neoclásicos, caracterizados por techos altos, molduras, carpinterías originales y amplios ventanales, encuentran en la madera un material capaz de integrarse de forma natural con el conjunto arquitectónico.
Las reformas que se llevan a cabo en esta zona suelen respetar la distribución y los acabados tradicionales siempre que es posible. Cuando el pavimento original no puede recuperarse, la instalación de parquet en Eixample Barcelona o en el Barrio Salamanca de Madrid permite mantener la coherencia estética del inmueble. Además, los tratamientos actuales mejoran la estabilidad frente a los cambios de temperatura y humedad, facilitando su instalación incluso en edificios con más de un siglo de antigüedad.
4 tips para mantener el parquet como nuevo
El mantenimiento adecuado permite prolongar la vida útil del parquet durante décadas y conservar tanto su aspecto como sus propiedades.
En primer lugar, conviene limpiar el suelo con productos específicos para madera natural y evitar el exceso de agua. La humedad continuada puede afectar a las juntas y provocar deformaciones con el paso del tiempo.
También resulta recomendable proteger las patas del mobiliario con fieltros para reducir la aparición de arañazos, especialmente en zonas de mayor tránsito o donde se desplazan sillas con frecuencia.
Otro aspecto importante es mantener una humedad ambiental relativamente estable dentro de la vivienda. La madera es un material vivo que responde a las variaciones climáticas, por lo que una ventilación adecuada y el uso de sistemas de climatización equilibrados ayudan a preservar su estabilidad.
Por último, realizar un mantenimiento periódico mediante aceites, ceras o barnices —según el tipo de acabado instalado— permite renovar la protección superficial y recuperar el aspecto original del suelo sin necesidad de sustituirlo.