La preparación de una competición no termina cuando comienza una carrera, un partido o una prueba. Para muchos deportistas, la recuperación posterior forma parte del entrenamiento y requiere atención sobre los músculos y el estado general del cuerpo. En ese contexto, el masaje deportivo se utiliza como una herramienta complementaria antes y después de la actividad física, siempre adaptada a las características de cada persona y disciplina.
La oferta de masajes deportivos en Mallorca responde también al crecimiento de la práctica deportiva y al interés por incorporar profesionales especializados a las rutinas de entrenamiento. No se trata únicamente de una prestación destinada a deportistas de élite. Corredores, ciclistas, jugadores de diferentes disciplinas y personas que entrenan de manera habitual pueden recurrir a estas técnicas para acompañar la preparación y recuperación.
Antes de una competición, el objetivo no es realizar un masaje intenso que deje los músculos fatigados. Las maniobras deben adaptarse al momento y buscar preparar los tejidos para el esfuerzo. La intensidad, la duración y las zonas que se trabajan dependen de la actividad que vaya a realizarse y del estado del deportista.
Después de una prueba, la intervención puede orientarse a disminuir la sensación de tensión y favorecer la relajación. También puede ayudar a manejar las molestias musculares que aparecen después de esfuerzos prolongados. Una revisión sistemática publicada en BMJ Open Sport & Exercise Medicine, que analizó 29 estudios con 1.012 participantes, encontró pequeñas mejoras en flexibilidad y en las molestias musculares de aparición tardía, aunque no evidenció mejoras directas en fuerza, salto, velocidad, resistencia o fatiga.
Estos resultados permiten situar el masaje deportivo en su justa medida. No sustituye al entrenamiento, al descanso, a una alimentación adecuada ni a una valoración médica o fisioterapéutica cuando existe una lesión. Su función puede ser complementaria y estar integrada dentro de una planificación más amplia de recuperación.
El interés por este tipo de servicios también se relaciona con el aumento de la actividad física en España. Según los datos de la Encuesta de Hábitos Deportivos 2024-2025, el 62,7% de las personas de 15 años o más practicó deporte durante el último año, de forma periódica u ocasional. La cifra supone 5,4 puntos porcentuales más que en 2022. Entre las mujeres, la proporción llegó al 59,5%, mientras que entre los hombres alcanzó el 66,2%.
No todos los deportistas necesitan el mismo tratamiento. Un corredor de fondo puede presentar una carga diferente a la de un jugador de fútbol, un ciclista o una persona que practica entrenamiento de fuerza. En este sentido, Miguel Beltrán Quiromasajista, señala que “incluso dentro de una misma disciplina, las necesidades pueden cambiar según la etapa de la temporada, el volumen de entrenamiento y la proximidad de una competición”.
Por eso es importante que el masaje sea realizado por un profesional con formación específica. Antes de comenzar, debería conocer la actividad que realiza la persona, su historial de molestias y el momento en el que se encuentra dentro de su preparación. Esa información permite elegir las maniobras y evitar intervenciones que puedan resultar contraproducentes.
Para quienes practican deporte con frecuencia, prestar atención al cuerpo puede ayudar a reconocer cuándo existe cansancio, tensión o una molestia que necesita valoración. Contar con profesionales permite que el masaje forme parte de esa atención sin generar expectativas que no corresponden a sus posibilidades. Con una utilización adecuada, puede convertirse en un recurso más para acompañar al deportista antes de competir y ayudarlo a recuperarse después del esfuerzo.