La acción artística resignifica la costumbre de “tocar las bolas” a través de arte urbano, participación colectiva y humor
Dos siluetas negras con forma de mano y la palabra “TOCA” han aparecido recientemente en los extremos norte y sur del paseo marítimo de Moncofa, en Castellón. Esta intervención, de apariencia sencilla pero cargada de simbolismo, se inspira en una de las tradiciones más arraigadas del municipio: tocar las esferas ornamentales que marcan el inicio y final del recorrido junto al mar.
La costumbre local dicta que solo se considera completo el paseo de unos cinco kilómetros —ida y vuelta— si se tocan ambas “bolas”. Muchos residentes asocian este gesto a la buena suerte o a una descarga de energía positiva. Ahora, esta práctica cotidiana adquiere una nueva dimensión artística de la mano de un creador anónimo, al que vecinos y medios ya han bautizado como el “Banksy sevillano”.
Arte urbano con identidad local
Lejos de ser una simple pintada, la intervención conecta arte, tradición y territorio, resignificando una costumbre popular a través del arte urbano. Con ella, el artista no solo rinde homenaje a un gesto colectivo, sino que activa el espacio público como lugar de encuentro, juego y memoria compartida.
La acción ha tenido también un componente participativo. En el perfil de Instagram del artista (@jonzioman), puede verse un vídeo en el que más de 40 personas interactúan con la obra, tocando las bolas al ritmo del tema “U Can’t Touch Me”, en una coreografía espontánea que mezcla humor, ironía y espíritu comunitario.
Una firma anónima con mensaje
Aunque su identidad se mantiene en secreto, este creador —ya reconocido en Sevilla por otras intervenciones urbanas con mensaje— se perfila como una de las voces emergentes del arte público de proximidad, capaz de dialogar con la gente, los espacios y las costumbres desde una mirada crítica pero accesible.
La intervención en Moncofa revaloriza un elemento casi invisible del día a día y lo transforma en una experiencia colectiva. Un gesto simple que, desde el arte, reactiva el vínculo emocional con el territorio.