Más de 40 obras inspiradas en su vida y experiencias en Bulgaria componen una gran exposición en su ciudad natal Pinto, Madrid, en la histórica “Casa de la cadena”.
La parte principal de la sala acoge 13 cuadros de mediano y gran formato con la bailarina Krasimira Genovska como modelo, una serie de obras sobre mitos como el de Lilith o la obra que da título a la exposición “SINCRETISMOS”, en la que la frontalidad de la iconografía ortodoxa convive con el cuerpo femenino de Erzulie (diosa reina del vudú) y las manos de Buda. Obras de carácter antropológico, algunas con carácter erótico, presididas por un cuadro de 2 por 2 metros titulado “El ángel y el pájaro”, en el que la condición divina se animaliza por el encierro y el olvido de nuestras creencias. Una obra poética sobre la figura de Federico García Lorca o la crueldad de una mujer encerrada y observándonos como en una obra de Antonin Artaud.
Destaca “La subasta” cuadro dedicado al desaparecido y gran amigo del artista Ownian Fortounoff, abogado de la “Comisión contra el tráfico de seres humanos”, con una emotiva dedicatoria y un desgarrador poema a su memoria incluido en el catálogo editado para esta exposición. Una obra durísima pero cargada de belleza en la que se muestran dos mujeres iguales que van a ser vendidas
Dos conmovedores retratos de pacientes de la casa para discapacitados mentales Sveti Vrach de Plovdiv, comienzan la parte de la exposición dedicada a los trabajos que realizó con estos hombres, cerrando este capítulo con obras muy sentidas sobre Joseph Merrick, el hombre elefante.
Un niño en pañales con las primeras deformaciones del cráneo, o un niño sosteniendo una rata ajeno al peligro y sin miedo ni prejuicios, concluyen este capítulo en el que la infancia se muestra casi de manera sobrehumana, sin perder la inocencia y la belleza.
Stolipenovo de Plovdiv y el gueto gitano de Chirpan, sus trabajos con los niños de la escuela Cirilo y Metodio de esta última ciudad. Todos están representados en cuadros de pequeño formato, y una colección inspirada en los reportajes fotográficos que el mismo Fernando Hervás fue haciendo durante sus clases y su contacto con los niños y sus padres.
En palabras del autor: Una traducción de la fotografía a la pintura en la que la mostrar no solo la dureza del entorno, sino también la independencia y el carácter libre de estos niños.
Textos dedicados a los niños antes mencionados y a los niños del centro de custodia de menores María Luisa de Plovdiv. Un capítulo muy emotivo que cierra esta parte dura pero llena de bonitos recuerdos y esperanza.
En Bulgaria se acentuó la pasión de Hervás por los caballos y esto quedó reflejado en la presentación de la exposición, que se hizo junto a un gran cuadro con una preciosa yegua blanca llamada Luna. El autor estuvo acompañado por personalidades del Ayuntamiento de la ciudad, gente del mundo de la cultura de diferentes ciudades y muchos amigos, teniendo un agradecimiento
especial a Elisa Gallardo directora del centro y a Dora Tsvetcova (traductora de la Embajada española en Sofia) que tantas exposiciones inauguró con él en Bulgaria y presente en el acto.
La exposición fue dedicada a su hermano Alfonso.
La exposición durará todo el mes de Abril y luego viajará a otras ciudades.