A finales del pasado mes de abril, se generó un aumento en los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad israelíes y grupos de palestinos que se manifestaban en Cisjordania solicitando se investigaran las muertes de árabes por parte de grupos judíos de extrema derecha.
Según un parte oficial de la policía de Israel, se arrestaron 44 personas y 20 agentes policiales resultaron heridos. Asimismo se pudo conocer que durante las manifestaciones 120 civiles resultaron lesionados.
Todo lo que hay que saber sobre la tensión generada en Jerusalén
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Caos en Jerusalén
El viernes comenzaron algunas manifestaciones aisladas en la ciudad de Jerusalén entre palestinos e israelíes. Inicialmente las confrontaciones eran de tipo verbal, pero, posteriormente, llegaron a la violencia al arrojarse piedras y palos. Esto causó que la policía interviniera y que utilizaran granadas aturdidoras para poder controlar a la muchedumbre.
Posteriormente, el sábado, junto a la Tumba de Raquel, un lugar considerado sagrado para la población judía, comenzaron a utilizarse bombas molotov, lo que ocasionó que algunos vehículos que se encontraban cerca de la zona se incendiaran.
En venganza a esta acción, los judíos se desplazaron hasta la población de Ramala, sede de la Autoridad Nacional Palestina, donde comenzaron a atacar y a quemar las edificaciones. Ante esta situación, las autoridades de Israel emitieron un alerta para evitar mayores confrontaciones en todo lo que corresponde a la Ciudad Santa.
El ejército palestino envió cohetes desde la Franja de Gaza hacia Israel y, según expresaron algunas fuentes, los cohetes fueron neutralizados gracias al sistema antimisiles.
En vista de esta situación, las fuerzas armadas judías atacaron la Franja de Gaza, afectando directamente a campamentos de Hamás, brazo armado del Movimiento Islamista y quienes tienen control absoluto sobre dicha franja.
Ramadán mecha incendiaria
La Puerta de Damasco, es un lugar sagrado para los palestinos. Durante la época de la celebración del Ramadán muchos suelen sentarse en los escalones que se encuentran cerca del lugar.
Al parecer, durante dos días algunos grupos judíos de extrema derecha se acercaron hasta este lugar sagrado, impidiendo que los árabes cumplieran con su vieja tradición.
Esto generó una confrontación que terminó en violencia y, según han expresado miembros del Hamás, lo que desean los israelíes es tomar control absoluto de este lugar para de esta manera burlarse de las creencias árabes.
Por supuesto, esta es una situación que no están dispuestos a permitir, por lo que harán todo lo que este en sus manos para proteger al Corán y al Islam.
Razones del conflicto árabe israelí
Para los judíos toda la zona que comparten en la actualidad con los palestino es parte de la tierra prometida por Dios a Abraham.
Por esta razón, dicen tener la obligación de expulsar a los árabes, ya que ese suelo les pertenece por voluntad divina. Por su parte, los palestinos consideran toda esa zona como propia y allí se encuentran los símbolos religiosos más preciados por ellos.
Cabría preguntarse entonces, ¿existe alguna posibilidad de paz entre estos dos grupos? Para ello habrá que profundizar en lo que reclama cada uno.
La ciudad de Jerusalén es sagrada para el Islam, allí se encuentra una de las mezquitas más veneradas por este grupo religioso y lleva por nombre Al Aqsa. Durante las celebraciones del Ramadán, según el Corán, los palestinos deberían hacer presencia en esta ciudad, también llamada por los árabes “El Noble Santuario”.
Por su parte, para la cultura judía en esta vieja ciudad se encuentra el “Monte del Templo”, considerado el lugar más sagrado para ellos y que, según sus creencias, no pueden ceder a ningún extranjero que no esté circuncidado.
En tanto, para los fieles al cristianismo, aquí se encuentre “La Colina del Calvario” que es el lugar donde, según la Biblia, fue crucificado Jesús. Ante las distintas situaciones, es muy difícil complacer a todas las partes, ya que ninguno quiere ceder.
Aunque durante muchos años, esta región fue ocupada por árabes y otras comunidades musulmanas, la inmigración judía se fue apropiando cada vez más de este lugar.
A pesar que toda la zona ha sido dividida para permitir, en teoría, que palestinos e israelíes vivan en paz, el problema se genera por la existencia de grupos extremistas que exigen la salida de quienes son contrarios a sus creencias.
Grupo palestino Hamás aprovecha la situación
Según estiman las fuerzas de seguridad de Israel, el Movimiento de Resistencia Islámico Hamás podría aprovechar la situación existente en Jerusalén para perpetrar ataques en contra del pueblo judío.
Se piensa que podrían incluso atacar Cisjordania, concretamente a los campamentos civiles. Como se sabe, este grupo es el más encarnizado enemigo de Israel y es capaz de valerse de cualquier tipo de acción para causar bajas a sus enemigos.
Al parecer, lo que se pretende con las manifestaciones de los últimos días, en la tres veces Santa Ciudad de Jerusalén, es generar un enfrentamiento entre civiles que obligue a la intervención de las fuerzas policiales para que causen la muerte de un palestino.
De esta manera, logran tener un mártir que encolerice a los musulmanes en contra de los judíos y para obligar a la comunidad internacional a emitir un comunicado en contra de estos.
Otro hecho que se estima como posible es la aparición de atacantes suicidas, lo que podría ser como el plan llevado a cabo en el año 1996, cuando numerosos palestinos comenzaron una ola de atentados en contra de los principales miembros del poder político, ocasionando en realidad bajas en la población civil.
Es muy probable que el lanzamiento de los misiles desde la Franja de Gaza, no haya sido más que una maniobra de distracción para lo que se considera podría ser una arremetida en contra del pueblo de Israel.
Como se sabe, la única posibilidad cierta de paz duradera entre palestinos e israelíes, ocurriría si estos últimos reconocieran un estado soberano para los árabes que, por supuesto, incluyera al grupo terrorista Hamás.
Incluso que se eliminen las restricciones que impiden el movimiento de los musulmanes en Cisjordania y Jerusalén Oriental.
Por su parte, los grupos palestinos tendrían que reconocer el estado de Israel, respetar los asentamientos judíos y eliminar la frontera sobre Jerusalén. Es decir, ambos grupos tendrían que compartir La Ciudad Santa.