Cater-Line ha revisado su modelo de negocio junto a la empresa MARNIE. Un proceso que ha dado lugar al diseño de una nueva propuesta de valor, la reestructuración de su oferta y el rebranding, definiendo un nuevo universo visual y verbal para la marca.
Con más de 18 años de historia, Cater-Line colabora con clientes nacionales de referencia como Mercadona, Ferrovial o Renfe, y junto a empresas internacionales como Legends. Hoy, esta evolución refuerza su papel como socio de confianza para empresas que demandan nuevas experiencias gastronómicas ready-to-eat, a través de soluciones que no renuncien a la calidad y a la innovación.
“Este ejercicio estratégico de rebranding es una forma de contar mejor lo que ya somos. Este nuevo lenguaje, esta nueva imagen, nos permite mostrar con más claridad cómo trabajamos y lo que podemos aportar” explica Vanesa Cueto, CEO de Cater-Line.
La nueva Cater-Line estructura su oferta en tres líneas principales que responden a diferentes momentos de consumo y canales de venta:
- Sándwiches y bocados rápidos para comer con las manos
- Platos frescos que combinan sabor, bienestar y mucho estilo.
- Recetas pensadas para disfrutar calientes.
A ello se suma su nuevo servicio de food design, orientado al desarrollo de productos a medida para sectores como el retail, transporte, horeca y hospitality, tanto nacionales como internacionales.
Además de una identidad visual más moderna y creativa, el proyecto estratégico ha supuesto una activación de sus canales digitales, con el diseño de una nueva web y una estrategia de contenidos para LinkedIn e Instagram.
Con esta evolución, Cater-Line fortalece su presencia en el mercado nacional y se proyecta hacia nuevos territorios con una propuesta clara, innovadora y en sintonía con las tendencias de mercado, las necesidades de sus clientes y las del consumidor actual.