La startup española BioSmartData acaba de poner en marcha la segunda fase de BSD Pain Impact, un proyecto de investigación centrado en transformar los datos generados en la práctica clínica diaria del dolor crónico en evidencia útil para mejorar la toma de decisiones médicas.
La iniciativa, desarrollada entre 2025 y 2027, quiere responder a una de las principales incógnitas de la medicina del dolor: qué tratamientos ofrecen mejores resultados, en qué pacientes y bajo qué circunstancias.
Para ello, el proyecto recopila y analiza información clínica procedente de la atención real a pacientes, incluyendo diagnósticos, perfiles clínicos, técnicas empleadas, dispositivos utilizados, evolución funcional y resultados reportados por los propios afectados.
El reto de convertir datos clínicos en conocimiento útil
Uno de los principales desafíos actuales de los sistemas sanitarios es aprovechar la enorme cantidad de información generada cada día durante la asistencia médica. Diversos estudios internacionales estiman que una gran parte de estos datos permanece infrautilizada, fragmentada o no llega a transformarse en conocimiento clínico aplicable.
Esta situación resulta especialmente relevante en el ámbito del dolor crónico, una condición que afecta a millones de personas y cuya atención involucra múltiples especialidades médicas, procedimientos terapéuticos y criterios de evaluación.
Según explica María Cayuela, CEO de BioSmartData, el objetivo es avanzar hacia un modelo sanitario capaz de aprender de la experiencia acumulada de los pacientes. «La medicina genera una enorme cantidad de información cada día, pero el sistema todavía no está preparado para aprender de ella de forma ordenada. Este proyecto nace para convertir la práctica clínica real en conocimiento útil», comenta.
La compañía plantea un modelo basado en Real-World Evidence (evidencia en vida real), una metodología que analiza los resultados obtenidos en condiciones reales de práctica clínica, más allá de los ensayos controlados tradicionales.
Tres etapas. Comienza la segunda
El proyecto se desarrolla en tres etapas. La primera consistió en la creación de un lenguaje clínico común para recoger información homogénea sobre pacientes con dolor crónico. Este trabajo culminó con la publicación del consenso OICP (Optimum Information for Chronic Pain) en la revista científica Journal of Pain Research en octubre de 2025.
La segunda fase, que acaba de comenzar y cuenta con dictamen favorable del Comité de Ética de la Investigación de las Illes Balears, pone en marcha estudios observacionales, prospectivos y multicéntricos destinados a generar evidencia clínica en condiciones reales de práctica asistencial.
La tercera etapa prevé la incorporación de herramientas avanzadas de análisis de datos e inteligencia artificial para identificar patrones de respuesta terapéutica y apoyar la toma de decisiones clínicas basadas en evidencia.
«El gran valor del proyecto es que no parte de una hipótesis aislada ni de un único centro. Parte de la realidad clínica: pacientes reales, técnicas reales y decisiones reales. Lo que hacemos es ordenar esa información para poder compararla, analizarla y convertirla en evidencia útil», señalan desde el equipo científico de BSD Pain Impact.
Baleares como laboratorio de un modelo escalable
La iniciativa nace en Baleares con la intención de convertirse en un modelo replicable en otros territorios. El proyecto pretende facilitar que hospitales, especialistas y centros sanitarios compartan información estructurada bajo criterios comunes para evaluar resultados clínicos de forma comparable.
Actualmente más de 50 centros sanitarios utilizan su plataforma o participan en programas vinculados a la generación de evidencia en vida real. La compañía prevé extender progresivamente BSD Pain Impact a otras comunidades autónomas y ha reforzado recientemente su presencia en Galicia para impulsar nuevas colaboraciones con hospitales, especialistas y centros de investigación.
«El dolor crónico es demasiado complejo para seguir aprendiendo de forma fragmentada. Cada hospital, cada especialista y cada paciente generan información de enorme valor, pero el reto es conectarla, medirla y convertirla en evidencia comparable. BSD Pain Impact quiere hacer posible ese aprendizaje colectivo para responder, con datos reales, a una de las grandes preguntas de la medicina del dolor: qué funciona, cuándo y para qué paciente», señala Juan Cifre, COO de BioSmartData.
BSD Pain Impact forma parte de un programa de investigación aplicada cofinanciado por fondos europeos FEDER y fondos regionales ITS, gestionado por el Govern de les Illes Balears. La propuesta presentada por BioSmartData obtuvo la máxima puntuación en su convocatoria.