Renato Vera Osuna lanza guía práctica con protocolos de tolerancia cero: «La fe sin protección infantil es complicidad».
En un contexto donde los escándalos de abuso infantil en entornos religiosos han sacudido la confianza global, el abogado mexicano Renato Vera Osuna presenta una herramienta fundamental: el «Manual para la Creación de Protocolos de Prevención y Atención de Casos de Abuso de Menores en Entornos Religiosos». En entrevista, Vera Osuna destaca la urgencia de que iglesias, parroquias y comunidades de fe transformen su compromiso espiritual en acciones concretas.
La génesis de un manual necesario
Vera Osuna, con décadas de experiencia en el derecho y la protección infantil, confiesa que el texto nace de «una herida profunda en las comunidades eclesiales». Tras analizar fallos históricos —desde el encubrimiento hasta la falta de protocolos—, el manual busca ser «un puente entre la doctrina cristiana y la justicia práctica».
«La Iglesia debe ser un refugio seguro, no un lugar de peligro. Proteger a los niños no es opcional; es un mandato evangélico», afirma el autor, citando el pasaje bíblico «Dejad que los niños vengan a mí» (Mateo 19:14).
Claves del manual: De la teología a la acción
Este novedoso documento, combina fundamentos éticos con pasos operativos:
Tolerancia cero como política irrevocable:
«No hay espacio para ambigüedades: cualquier denuncia debe investigarse con rigor, colaborando con autoridades civiles. La lealtad institucional nunca puede anteponerse a la protección infantil», enfatiza Vera Osuna.
Protocolos concretos, no buenas intenciones:
Evaluación de riesgos: Identificar espacios vulnerables (actividades pastorales, escuelas, entornos digitales).
Formación obligatoria: Capacitar a líderes, voluntarios y laicos en detección de abusos.
Canales de denuncia confidenciales: Garantizar que víctimas y testigos sean escuchados sin represalias.
Sanción y reparación:
El manual detalla sanciones canónicas (como la expulsión del estado clerical) y civiles, pero también insiste en el apoyo a las víctimas: «Sin acompañamiento psicológico y espiritual, no hay justicia completa».
Un impacto más allá de la Iglesia Católica
Aunque el texto cita frecuentemente el derecho canónico, Vera Osuna aclara que su aplicación es universal:
«El abuso no conoce denominaciones. Escuelas evangélicas, movimientos laicos o comunidades judías deben adaptar estos protocolos. La vulnerabilidad de los niños es igual en todos los contextos».
Entre los beneficios de implementarlo, destaca:
- Recuperación de la confianza de las familias.
- Prevención proactiva (no reactiva).
- Cumplimiento de leyes locales e internacionales
La espiritualidad como aliada, no como excusa
El capítulo final aborda un tema delicado: la reconciliación.
«Hablamos de sanación, pero sin impunidad. La misericordia no anula la justicia. El perdón al agresor llega después de su rendición de cuentas», subraya el autor, rechazando prácticas que priorizan «la imagen institucional sobre las víctimas».
Incluye oraciones por la protección infantil, pero las enmarca en una acción tangible: «Rezar sin actuar es hipocresía. Dios nos pide ser manos que construyen seguridad».
Un llamado urgente
El autor concluye con una advertencia firme: «La credibilidad moral de las iglesias depende de esto. O nos convertimos en garantes de la infancia, o perdemos nuestra razón de ser».
Vera Osuna lo resume así: «Este no es un libro; es un testigo. Que cada comunidad religiosa lo use para convertir sus templos en santuarios de verdadera protección».
El texto ya está siendo adoptado por diócesis en América Latina y está disponible en plataformas digitales. Un rayo de luz en una crisis que exige más que palabras.