El pasado 11 de mayo Rusia vivió una situación de alarma cuando se presentó un tiroteo en una escuela de la ciudad de Kazán que dejó un saldo de fallecidos de al menos 7 niños y 2 adultos.
De igual forma resultaron heridos 20 niños y 4 adultos que fueron trasladados al hospital de la localidad, donde fueron atendidos.
Todo lo que hay que saber sobre el tiroteo en una escuela rusa
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Ilnaz Galyaviev
Un joven de 19 años, identificado como Ilnaz Galyaviev, disparó al menos unas 30 veces, ocasionando la muerte de 7 menores y 2 adultos, e hiriendo a una gran cantidad de personas.
Según lo adelantado por el tribunal de Kazán, el joven atacante actuó solo. Y afirmaba que odiaba al mundo, asimismo explicó que lo que lo indujo al tiroteo fue que se había dado cuenta de que era un dios y que dentro de sí existía un monstruo que le ordenaba asesinar a todos aquellos que se fuera encontrando a su paso.
En el momento de los hechos estaba vestido con ropa paramilitar negra y portaba un fusil de fabricación turca, del tipo Hatsan. Cabe comentar, dada su coincidencia, que un arma de estas mismas características fue utilizada durante una matanza llevada a cabo en una escuela de Crimea en el año 2018.
Se sabe que el joven era exalumno de la escuela número 175 y quienes lo conocieron, lo calificaron como una persona un tanto retraída y poco sociable, pero, bajo ningún concepto, agresivo ni irrespetuoso.
Según los investigadores del caso, el arma que portaba Galyaviev la había obtenido legalmente e incluso había pasado el examen de actitud mental exigido por la ley y hecho por un psicólogo de la zona.
En las investigaciones se supo que el agresor tenía registrada una cuenta en Telegram llamada “dios”. En ella comentó su intención de poner fin a un sistema de cosas.
Anteriormente había enviado mensajes violentos que apoyaban el extremismo, pero, como la cuenta era anónima, no fue sino hasta después de haber perpetrado el tiroteo que el joven explicó lo que había escrito en la app de mensajes.
Trastornos mentales
Galyaviev había salido de la escuela en el año 2017 con la intención de prepararse en el área de informática, pero, al parecer, y sin razón aparente, el mes pasado dejo de asistir al centro educativo donde cursaba la carrera.
Dentro de los mensajes que escribió en Telegram, el joven expresó haber nacido un día maldito (el 11 de septiembre del 2001) y explicó que su misión como dios era causar la mayor cantidad de dolor y sufrimiento a las personas.
Según un escrito de una fotografía encontrada entre las pertenencias del joven, pensaba realizar una gran matanza en la escuela y, posteriormente, procedería a suicidarse.
En tanto, el 11 de mayo a las 8:57 de la mañana, antes de salir de su casa, el joven escribió un mensaje en Telegram, que decía: “hoy mataré a una gran cantidad de biorresiduos y me dispararé”.
Al parecer, Galyaviev buscó repetidamente atención médica, dado que presentaba fuertes dolores de cabeza y, a pesar de ser tratado por psicólogos, nunca llegaron a detectar ninguna patología en él.
Otro hecho que llamó poderosamente la atención de las autoridades, es que en su casa se encontraron sustancias utilizadas para fabricar explosivos. Así como ordenadores portátiles donde había información sobre cómo realizar bombas caseras.
Lo que las autoridades no se explican hasta el momento, es como si el médico de cabecera de la familia Galyaviev diagnosticó al joven con una enfermedad cerebral en el 2020, este obtuvo varios permisos para portar armas.
Incluso, según su padre, hace 3 años el joven se sometió a un tratamiento, lo que indicaba que su patología estaba previamente comprobada. Además, él mismo dijo que las voces que escuchaba le ordenaban matar.
Comienza la masacre
El atacante ingresó a la escuela por la puerta que da al gimnasio, allí vio a una joven de 16 años a quien le disparó. Ante esta situación, un hombre de seguridad cerró la puerta y tocó el botón de pánico, pero el joven disparó al vidrio e ingresó al edificio hiriendo al guardia.
El atacante caminaba mientras disparaba a todas las personas con las que se iba encontrando a su paso. Ya cerca de las escaleras, colocó un artefacto explosivo, subió al segundo piso y entró a un salón donde comenzó a disparar, hiriendo a la maestra y a algunos niños con edades comprendidas entre los 12 y 14 años.
Salió del salón y siguió disparando a todos los niños que corrían despavoridos por los pasillos. Se sabe que 2 alumnos que trataron de huir, saltaron por una ventana del colegio causándose fuertes heridas.
El joven, que bautizó a sus víctimas como basura biológica o biorresiduos, intentó quemar la escuela pero no tuvo el tiempo suficiente. En tanto, la escuela logró ser evacuada en el momento en que Galyaviev se encerró en un salón con unos alumnos a quienes amenazaba con matar.
Al parecer pretendía tomarlos como rehenes con la intención de negociar su entrega con la policía, pero los servicios de seguridad rusos lograron someterlo y desarmarlo.
Vladimir Putin se pronuncia
A raíz de la situación ocurrida el día pasado 11 de mayo en la escuela número 175, el presidente Putin ordenó una revisión exhaustiva de todas las normas que rigen el porte de armas en ese país.
Todavía se preguntan, cómo es posible que una persona que se encontraba diagnosticado y medicado, obtuviera de forma tan sencilla hace apenas 1 mes, el permiso para utilizar un fusil.
Por otra parte, Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, expresó que se investigaran a todas aquellas personas que intervinieron para aprobar el porte de armas del joven.
En tanto, el primer mandatario de Rusia, envió sus condolencias a los familiares de las víctimas y puso a la orden un equipo médico y una aeroambulancia para trasladar a los heridos.
Galyaviev fue presentado en el juzgado, donde se ordenó prisión preventiva. A su vez harán todas las investigaciones y se pidió una evaluación psiquiátrica, para establecer si el joven sufre de trastornos mentales, o es solo una estrategia para no pagar por su crimen.