Hemos pasado nuestra vida escuchando estas dos frases: “Por fin viernes” y “Mañana es lunes” Podemos decir que la primera representa la más absoluta felicidad y la segunda la más absoluta tristeza para la mayoría de las personas.
Vivimos en una zona de confort amargo, es decir, no estoy feliz con mi situación, pero plantearme cualquier otra cosa representa un estrés que no estoy dispuesto a asumir, así que, mejor malo conocido ¿no?.
Hay demasiadas personas (Working Dead) ahí fuera, viviendo una vida sin pasión, sin brillo, sin ambiciones. La buena noticia es que cambiar esto depende de nosotros, porque lo que sí tenemos todos en común, es que en el fondo sabemos que podemos conseguir algo más grande. Constantemente tenemos las mismas conversaciones con nuestros amigos, colegas o yo interior, donde se dicen cosas como; “tengo que hacer algo”, “¿y si monto algo por mi cuenta?”, “tengo que mejorar mi inglés para conseguir mejores oportunidades”, pero nos escudamos detrás de los: “no tengo tiempo”, “no tengo dinero”, “es muy difícil”, etc.
La situación de infelicidad laboral es alarmante, en el 2013 la firma encuestadora Gallup realizó un estudio a 230.000 personas, los resultados mostraron que un 63% no se siente motivado en su puesto de trabajo y un 24% se siente infeliz e improductivo, es decir, solo al 13% es feliz en su trabajo. Otra encuesta algo más reciente, realizada en el 2016 por Universia España y los portales Trabajando y People first, arroja que el 80% de los españoles es infeliz en su trabajo, y una persona que no es feliz en su trabajo, donde con toda seguridad pasa como mínimo 40 horas a la semana, es una persona incompleta.
Es necesario tomar la decisión de pasar a la acción y tomar las riendas de nuestra vida, es esta simple decisión lo que nos separa de una vida completamente diferente. Rodéate de personas positivas, elimina a las personas tóxicas de tu vida y sal de ese círculo vicioso. Piensa en qué te gustaría trabajar, traza un plan y ve a por ello. En este mundo ultra competitivo, las habilidades blandas como comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, gestión del tiempo, son las que marcan la diferencia. Un estudio del Carnegie Institute of Technology indica que el 85% de nuestro éxito financiero depende de nuestra habilidad para comunicar, negociar y liderar. Solo el 15% depende de nuestras habilidades técnicas.
Una pareja de profesionales, cansados de ver y escuchar a tantas personas insatisfechas en sus trabajos, y de leer estadísticas tan desalentadores como las mencionadas en este artículo, se ha propuesto la titánica tarea de darle la vuelta a la tortilla y aportar su granito de arena para cambiar las cosas. “Es hora de que la gente sea consciente de lo que se juega” ser felices es por naturaleza humana un objetivo prioritario en la vida y para conseguirlo completamente tenemos que dejar de hipotecar nuestros sueños. Tenemos un compromiso con nosotros mismos, con nuestro tiempo y con nuestra felicidad. Es el momento de despertar.