En tiempos de pandemia tenemos la preocupación de respirar aire viciado de virus y bacterias, exponiéndonos a infectarnos de COVID y correr el riesgo de sufrir severas complicaciones respiratorias. Debido a esto se ha desarrollado una conciencia colectiva en torno a la calidad de aire: ¿qué tan seguro es respirarlo? O aún más importante: ¿el aire que respiran los pacientes y visitantes de los centros médicos es el más apropiado para protegerlos del coronavirus durante la estadía y su recuperación?
Los purificadores de aire en clínicas y hospitales ciertamente pueden asegurar una buena calidad de aire. Pero esto solo frente a los contaminantes físicos, como el polvo, y biológicos, como el moho y las esporas, que se desprenden del techo o de las paredes cuando se les realizan mantenimiento a las instalaciones de estos centros médicos. Para mantener en margen al coronavirus hace falta un purificador de aire especial, uno que pueda atraparlos y destruirlos al mismo tiempo.
Los purificadores de aire convencionales disponen de sistemas de filtros que remueven partículas pequeñas de las corrientes de aire entrantes. Sin embargo, los aerosoles dentro de los cuales se transportan los virus, recubiertos en agua, interactúan poco con estos filtros y el carbono activado. Es aquí cuando los filtros HEPA incorporados a los purificadores de aire en clínicas y hospitales mejoran exponencialmente su poder de filtración y retención frente al coronavirus. Solo entonces tendrás a tu disposición una seguridad real y efectiva.
Esto es indispensable sobre todo cuando en el edificio tenemos pacientes asmáticos o personas con sistemas respiratorios delicados. Las corrientes de aire que fluyen en las unidades de cuidado intensivo deben dirigirse directamente a los purificadores de aire, para así evitar que el aire viciado llegue hasta el paciente. Asimismo, las corrientes de aire que salen del purificador deben ser recirculadas, a orillas del techo para volver a ser filtradas, o expulsadas hacia el exterior.
Es en las clínicas y hospitales donde se aplican las últimas tecnologías y estrategias en purificadores de aire. El purificador de aire HEPA puede retener el coronavirus en las superficies internas de su filtro, como una red esponjosa y laberíntica, hasta que el virus se degrade con el tiempo o se descarte el filtro. Sin embargo, los purificadores de aire AIR8 vienen también con una sección de luz UV, para promover la destrucción de los virus que circulen dentro de los filtros. Así, no solo se retiene el coronavirus, sino que también se le destruye.
Es por eso que los purificadores de aire AIR8 son perfectos no solo para clínicas y hospitales, por donde tanta gente transita y son intervenidas, sino también para residencias de ancianos, farmacias, clínicas dentales y laboratorios.
Entonces, los purificadores de aire en clínicas y hospitales sí pueden ofrecer la seguridad de un aire libre de COVID, siempre y cuando dispongan de filtros HEPA, de un mecanismo germicida para la destrucción de los contaminantes biológicos, y que además esté asistido por excelentes estrategias de ventilación y circulación de las corrientes de aire, para que el paciente y los visitantes respiren solamente el aire limpio, y no el aire viciado que entra a los purificadores de aire.