Esta semana que inicio el lunes 9, comenzó como un mal presagio sobre los inversionistas ya que se generó una caída vertiginosa en los principales mercados bursátiles del mundo, así como un precio del petróleo en baja que ensombrece aún más la economía del mundo.
Ni en el peor de los escenarios los analistas habían previsto una situación como la que actualmente ocurre, y por la gran cantidad de variables que existen es muy poco probable que el panorama mejore a corto plazo.
Factores que intervinieron en el derrumbe de Wall Street, las principales bolsas de valores del mundo y el petróleo
La economía no es rígida, es cíclica, es decir, se mueve por las diferentes fuerzas que la orientan iniciando con la oferta y la demanda que influye sobre los otros factores de la economía.
El lunes 9 de marzo del presente año, el barril de petróleo llegó al nivel más bajo desde 1991 y esta baja tan vertiginosa se debe a una batalla campal que existe actualmente entre Arabia Saudita y Rusia.
Por un lado el gobierno Saudí expresa que debe realizarse un recorte en la producción, por otro lado Rusia cree que realizar dicho recorte es un error ya que estaría dejando el camino libre a otros países competidores que no son miembros de la OPEP y que por ende podrían suplir las carencias de los países consumidores.
Si es cierto que el problema entre estos países es de índole económico, está pasando ahora al plano político ya que Putin ordenó a la estatal rusa vender el petróleo por debajo del precio ofrecido por la empresa Aramco petrolera saudí, declarándose así una guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita.
Ahora bien, los bonos del tesoro de los Estados Unidos junto al precio del petróleo, representan un medidor o cuantificador de los mercados internacionales, es decir, son el comportamiento de ambos en el mundo lo que permite conocer la dinámica económica.
Dicho de otro modo, cuando el precio del petróleo disminuye inmediatamente disminuye el valor de las empresas puesto que para poder ejecutar un plan de inversión, deberá pedirse más dinero y esto incidirá directamente en la rentabilidad de dicha empresa.
Cuando esto ocurre todos aquellos inversores evitan invertir en acciones que ellos consideran menos seguras y por ende recurren a colocar su dinero en otros sectores, por ejemplo, los bonos del tesoro de los Estados Unidos.
Esto se debe a que los bonos del tesoro, cuando son comprados a diez años ofrecen el 0,43% anual por lo que las bolsas se encuentran con que hay un exceso de oferta y muy poca o ninguna demanda.
Otro activo donde refugiarse por parte de los inversionistas es el oro que ofrece quizás márgenes de ganancia inferior a otros sectores, pero podría decirse que siempre está a salvo de las turbulencias financieras.
Por otro lado, el avance del coronavirus fue otro de los factores del desplome de la bolsa, así como la expectativa de ser declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.
Efectos del desastre financiero en el mundo
El Fondo Monetario Internacional ya ha previsto que a raíz de la baja de los precios del petróleo y el desplome de las principales bolsas de valores, la economía no crecerá como se tenía proyectado para el año 2020.
Todo esto se debe a que las empresas que efectúan grandes proyectos de inversión, preferirán detener momentáneamente las mismas hasta tanto no se tenga un panorama claro de la situación.
Muchas empresas con la finalidad de obtener dinero fresco y aumentar la productividad así como su rentabilidad, colocan papeles comerciales o acciones de su empresa en la bolsa de valores de los diferentes países, al desplomarse los precios el valor de estas disminuye lo que pone en riesgo su permanencia en el mercado y así mismo la estabilidad laboral de sus empleados.
Muchos países que cobran grandes cantidades por concepto de impuestos fiscales del petróleo verán mermada su recaudación, afectando esto directamente al producto interno bruto y por ende el crecimiento económico del país.
Los productos agrícolas que casi siempre su producción es subsidiada por el estado, presentarán una disminución ya que para equilibrar las cuentas fiscales será necesario redireccionar los ingresos hacia otros sectores distintos al subsidio, todo esto puede generar no solo un aumento en los precios de los alimentos, sino también llevar a una escases.
Los países que actualmente se encuentran en proceso de negociación de su deuda con organismos multilaterales, verán que dicho proceso de negociación se hace más difícil ya que los inversores no querrán arriesgarse a restructurar una deuda cuando existe tal riesgo en las bolsas de valores y en los indicadores petroleros.
Posibilidades de recuperación a corto plazo
Mientras se mantenga la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia y el coronavirus siga presentándose como una de las peores epidemias sanitarias en los últimos tiempos, tanto el mercado bursátil como los precios del petróleo presentarán estados de volatilidad, es decir, existirá una inestabilidad tanto en la bolsa como en el petróleo.
Una postura que vaticina nuevos desplomes en la bolsa, es la manifestada por el ministro de energía de Rusia, Alexander Novak, que expresó que a partir del primero de abril ningún país está obligado a reducir la producción de petróleo, por lo que cada país exportador deberá ocuparse solo de resguardar sus propios intereses, por lo que pareciera ser que la OPEP tiene sus días contados.
Si esto fuese así, se generaría un colapso financiero mundial, en todo caso lo que los rusos no han calculado, es que generar un desplome de los precios del petróleo no solo afectará a la economía de Arabia Saudita y los Estados Unidos, sino también la del resto del mundo y aunque logren tambalear a Wall Street y esta no deba recurrir al Limit Down, otras bolsas del mundo seguramente sí sentirán llegan al punto del crack financiero. En tal sentido si no se toman medidas correctivas de inmediato, es muy probable que se llegue a un colapso mundial en la economía.