Realizar más estudios toxicológicos no siempre permite conocer mejor los riesgos de un medicamento. En determinadas circunstancias, ampliar el número de especies estudiadas puede aportar poca información adicional. La clave está en seleccionar modelos biológicos que permitan obtener resultados relevantes para anticipar cómo podría comportarse el producto en el organismo humano.
Esta decisión resulta especialmente importante antes de iniciar los ensayos clínicos. Las especies pueden reaccionar de forma diferente ante una misma sustancia, por lo que un efecto observado en animales no siempre permite predecir su comportamiento en personas.
Vivotecnia, compañía especializada en investigación preclínica y estudios de seguridad, destaca la relevancia biológica como un criterio fundamental para diseñar investigaciones capaces de orientar el desarrollo de nuevos tratamientos.
La propia Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recoge este principio en su guía ICH S6(R1), dedicada a la evaluación de seguridad de los medicamentos biotecnológicos. El documento contempla que, cuando un producto solo presenta actividad farmacológica en una especie, los estudios generales de toxicidad puedan realizarse en ella, sin incorporar otras especies que no aportarían valor adicional a la evaluación del riesgo.
La guía también aborda los casos en los que existen dos especies farmacológicamente relevantes, una roedora y otra no roedora. Si los resultados de los estudios a corto plazo son similares o pueden explicarse por el mecanismo de acción del medicamento, normalmente puede ser suficiente continuar los estudios de mayor duración en una sola especie.
La elección del modelo condiciona la interpretación de los riesgos
El caso del anticuerpo experimental TGN1412, cuyo primer ensayo clínico en humanos provocó reacciones adversas muy graves en 2006, puso de manifiesto las limitaciones que pueden presentar los modelos preclínicos para anticipar determinados efectos en personas. En una comunicación publicada en marzo de 2007, la Agencia Europea de Medicamentos señaló, expresamente, que la limitada relevancia de los modelos animales para predecir determinados efectos farmacológicos y toxicológicos en humanos es uno de los factores que deben tenerse en cuenta al evaluar los riesgos de estos productos.
Aunque el incidente no puede atribuirse exclusivamente al modelo empleado, contribuyó a reforzar la atención regulatoria sobre la evaluación de riesgos antes de administrar medicamentos experimentales a voluntarios.
La selección del modelo a seguir depende de factores como el mecanismo de acción del fármaco, su comportamiento en el organismo y las características biológicas necesarias para reproducir sus efectos. Un modelo que no responda al mecanismo del medicamento puede ofrecer resultados engañosos. También pueden aparecer reacciones propias de una especie que no sean extrapolables al ser humano.
“No se trata de elegir automáticamente el modelo más utilizado, sino de identificar cuál puede ofrecer la información más relevante para cada medicamento”, explica el equipo científico de Vivotecnia, quienes creen que analizar la relevancia del modelo desde las primeras fases permite fundamentar mejor las decisiones científicas y regulatorias. “El objetivo no es acumular datos, sino obtener evidencia que ayude a identificar riesgos y valorar con mayor precisión si un medicamento está preparado para avanzar en su desarrollo”, concluyen.