La llegada del frío y el aumento de actividad durante las campañas comerciales más fuertes como el Black Friday y Navidades ponen a prueba las instalaciones logísticas.
Las bajas temperaturas en las grandes naves, la humedad que entra desde el exterior y el incremento de las operaciones de carga, descarga y preparación de pedidos obligan a prestar más atención a la seguridad y al bienestar de los trabajadores.
Pero, ¿qué puede servir para mejorar este punto?
Según se ha podido demostrar, las alfombras ergonómicas y de seguridad, aun muy desconocidas en España a día de hoy, podrían desempeñar un papel clave en la prevención de accidentes, la reducción de la fatiga para quienes pasan horas de pie y, también, para mejorar el mantenimiento de las instalaciones.
Las campañas de la temporada
Las campañas comerciales concentran un mayor volumen de pedidos en periodos relativamente cortos. Black Friday, Navidad y las rebajas incrementan la presión sobre los equipos logísticos, que deben mantener el ritmo de trabajo durante jornadas exigentes y con movimientos repetitivos.
“Las alfombras ergonómicas instaladas en puestos de preparación de pedidos, empaquetado, control de calidad o expedición ayudan a reducir la fatiga asociada a permanecer de pie durante periodos prolongados. Sus superficies acolchadas distribuyen mejor las presiones sobre los pies y las piernas, lo que puede mejorar la comodidad durante la jornada”, explican desde Grupo Trafic.
El beneficio no se limita al bienestar individual. Una superficie adecuada puede contribuir a mantener unas condiciones de trabajo más favorables en puestos donde la precisión y la continuidad de las operaciones son fundamentales.
Los especialistas en salud y seguridad también recomiendan el uso de alfombras de entrada con capacidad de retención de suciedad y humedad ayudando a reducir la cantidad de agua y partículas que llegan a las zonas interiores.
La entrada constante de partículas procedentes del exterior representa otro desafío para los centros logísticos durante los meses fríos. El barro, el polvo, la arena y otros residuos se adhieren al calzado y se distribuyen por los pasillos, las zonas de trabajo y los espacios comunes.
El control de las partículas también importa para la calidad del aire interior. La Comisión Europea considera la contaminación del aire en interiores un problema relevante de salud pública. El polvo y otros contaminantes pueden agravar síntomas respiratorios, alergias y asma, algo que con las alfombras de acceso, se evita en gran medida.
“Para que cumplan su función, es necesario elegir modelos adecuados al tránsito previsto, fijarlos correctamente y establecer una rutina de limpieza que evite la acumulación de humedad y residuos, pero está ya demostrado que algo tan relativamente sencillo puede marcar una clara diferencia en la prevención de riesgos y en la bajada del absentismo laboral”, explican.