La prevención y la revisión prostática es el método más eficaz para poder identificar patologías del sistema urinario, entre ellas el cáncer de próstata.
Si eres un varón de más de 50 años y nunca has acudido al urólogo estás corriendo un riesgo claro para tu salud. A partir de esa edad los hombres tienden a desarrollar diferentes tipos de patologías en el aparato urinario.
La importancia de las revisiones la avalan los datos. Según la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), en 2017 se diagnosticaron 30.076 nuevos casos de cáncer de próstata en España. De ellos, el 90% de los tumores de próstata fueron identificados en las revisiones.
La prevención, una asignatura pendiente para los hombres
Acudir al urólogo suele ser algo tabú entre los hombres, debido al temido “tacto rectal”, pero lo cierto es que esa visita puede salvarte la vida, ya que la mayoría de los tumores de próstata se diagnostican en estas revisiones. No debemos olvidar que el cáncer de próstata, por lo general, es asintomático en los primeros estadios.
Una revisión prostática consta de 3 fases. La primera es la anamnesis, donde el urólogo realiza una evaluación sobre los hábitos de vida del paciente y estudia los posibles síntomas si hubiesen aparecido.
La segunda parte de la revisión es la exploración física mediante la palpación digital a través del esfínter anal, y aunque puede resultar un poco incómodo es vital para la detección temprana de cualquier anomalía.
Finalmente se realiza un análisis de sangre donde se analizan los niveles de antígeno prostático específico o PSA. El PSA es una proteína que se excreta por el tejido prostático y que es exclusiva de la próstata. La misión fundamental del PSA es la de licuar el coágulo seminal para así poder vehiculizar los espermatozoides. Por lo tanto, las elevaciones del PSA siempre están relacionadas con patologías prostáticas, ya sean benignas o malignas.
Como refiere la uróloga Patricia Ramírez del Hospital Ruber Internacional de Madrid “una revisión rutinaria para valorar la salud prostática es algo muy sencillo. En una mañana o una tarde hacemos la evaluación completa. Consiste en un examen físico, una analítica y una ecografía. Posteriormente, según sea necesario, se puede completar con otras pruebas”.
A pesar de ser algo relativamente sencillo, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), solo el 50% de los hombres mayores de 50 años visita al urólogo una vez al año.
¿Cuándo se debe acudir al urólogo?
El cáncer de próstata en sus primeras etapas es asintomático, por ello la revisión prostática anual es recomendable para toda la población masculina a partir de los 50 años. En pacientes con antecedentes familiares de primer grado de cáncer de próstata las revisiones son recomendables a partir de los 45 años.
Cuando el paciente comienza a presentar síntomas de manera más clara puede ser una señal de un avance significativo de cáncer o de otra enfermedad prostática. Por esta razón, tener claro una serie de síntomas es importante para que el individuo pueda detectarlos y poder acudir de inmediato a una revisión.
La necesidad de orinar más seguido de lo normal, tener un flujo de micción interrumpido o que sea necesario hacer fuerza para vaciar la vejiga son algunos de los síntomas a los que deben prestar atención y solicitar una cita con el urólogo. Otras manifestaciones son la presencia de sangre tanto en la orina como en el líquido seminal.
Acudir de forma urgente al detectar estos síntomas aumenta las posibilidades de tratar y curar la enfermedad. Como refiere la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), la tasa de curación del cáncer de próstata es del 90% si se diagnostica de forma precoz.
Según la Dra. Patricia Ramírez “El diagnóstico temprano aumenta las opciones de tratamiento y curación del cáncer de próstata. Las revisiones urológicas son de vital importancia, no sólo para descartar problemas a nivel de la próstata, sino también para evaluar la salud de otros órganos del aparato urinario.”.
De igual manera existen ciertos hábitos para prevenir la aparición y desarrollo de enfermedades urinarias. Mantener una alimentación adecuada, un peso saludable y actividad física, favorecen la buena salud prostática, pero sin ninguna duda la mejor actitud de prevención es visitar al urólogo una vez al año.