El lunes 21 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Paz, el mundo fue testigo de una pausa colectiva. Desde las pantallas de los taxis de Nueva York hasta la emblemática marquesina de Piccadilly Circus en Londres, pasando por las imponentes pantallas icónicas de Tokio, Seúl y el centro de Buenos Aires, la vela de Ensayos para la Paz volvió a encenderse en más de 500 ciudades. Su propósito: ofrecernos un momento de calma, bajar el ruido de los algoritmos y la saturación visual, y unirnos en un anhelo común por un mundo más pacífico.
Esta tercera edición marca una expansión sin precedentes para el proyecto. Lo que comenzó como una semilla de esperanza con tan solo 1 pantalla en 2004, ha crecido hasta alcanzar 500 ciudades en 2026, logrando duplicar su cantidad de pantallas de vía pública activas tan solo entre 2025 y 2026 hasta superar las 250.000 en todo el planeta.
Este alcance global es el resultado de una red colaborativa extraordinaria. Gracias al apoyo fundamental de organizaciones como WOO (World Out of Home Organization), la OAAA (The Out of Home Advertising Association of America) y diversas entidades que nuclean a miles de empresas de vía pública, cada año más socios se suman a esta pausa visual. A ellos se unieron nuevamente varias prestigiosas organizaciones globales dedicadas a la paz, como International Cities of Peace y Global Campaign for Peace Education.
Este año, la acción logró una cercanía aún mayor: la vela de la paz no solo iluminó el espacio urbano y el transporte público, sino que llegó a muchas más pantallas personales y celulares que en ediciones anteriores. Este hito fue impulsado de manera muy especial por el apoyo incondicional de los diarios más importantes de Buenos Aires, Argentina, ciudad natal del artista que soñó y dio inicio a todo este proyecto.
Ensayos para la Paz es, en su esencia, un inmenso acto de generosidad. Todo el tiempo dedicado por personas y organizaciones, así como cada espacio cedido en pantallas públicas, de transporte y digitales de todo el mundo, fueron donados de corazón por quienes anhelan vivir en un mundo más pacífico.