La última película de Mickey Rourke tiene un toque español en su sonido. El de un compositor que supo balancear la música para adecuarse al estilo de película alternativa que tenía que narrar a través de la música.
Jordi Longán es un joven compositor de bandas sonoras español al que ni Turquía ni ahora un proyecto mitad americano se le han resistido a nivel musical, dotando a su proyección internacional de un currículum que presagia un futuro lleno de propuestas de televisión, publicidad, cine, series y, por qué no, como el comenta, abriendo la puerta a poner la música de videojuegos.
The Legion, dirigida por José Magán y con actores como Mickey Rourke, Bai Ling o Joaquim de Almeida ha sido su gran reto como compositor de toda la banda sonora.
La película estaba llamada a estrenarse en cines, pero el COVID19 paralizó los planes y fue el pasado 8 de mayo cuando se estrenó en Video on demand en plataformas como Amazon, Google Play o el canal privado americano Paramount.
Para comprender más el proceso creativo de una banda sonora de largometraje, hemos querido hablar con él.
¿Cómo se siente uno sabiendo que ha puesto banda sonora a la última película de Paramount?
En realidad Paramount sólo distribuye; pero para una película con un presupuesto tan modesto como la nuestra, el mero hecho de haber llegado a distribuidoras de ese calibre es ya un gran logro. Y la verdad que estoy muy contento. Al final uno quiere que la película llegue a cuanta más gente mejor y si cuentas con el apoyo de grandes compañías como esta, esto es mucho más fácil.
¿Qué supone para un compositor conseguir un proyecto como The Legion? ¿crees que puede ser tu ventana hacia proyectos en Estados Unidos?
Primero de todo fue un gran reto, especialmente tratándose de mi primer trabajo como compositor principal en un largometraje y agradezco enormemente la confianza que puso el director y productor José Magán en mí. Este proyecto marca una nueva etapa en mi carrera en la que espero enfrentarme a nuevos desafíos y espero que sea una etapa con mucho trabajo, no exenta de momentos duros, pero seguro que muy bonita y emocionante.
En cuanto a si puede abrirme puertas en Estados Unidos, la verdad que no lo sé. Allí tienen a los mejores del mundo. Por supuesto me encantaría poder seguir trabajando en películas como esta, pero si no puede ser en Estados Unidos estaría encantado de trabajar en proyectos de España y de cualquier otro país como ya he venido haciendo durante los últimos años.
¿Se puede definir la banda sonora en tres palabras?
Melódica, narrativa y temática.
¿Qué has tenido en cuenta para componerla? ¿Cuál es su elemento principal a nivel sonoro?
Lo primero es decidir, en base a los primeros visionados de la película, el tono general que debería tener. Hay que preguntarse: ¿va a ser una banda sonora ambiental? ¿más o menos melódica? ¿orquestal, sintetizada o híbrida? Este tipo de preguntas a nivel de forma. En este aspecto y por el tipo de film que es, opté por una sonoridad orquestal, con algunos ambientes, y además bastante melódica. A nivel de contenido depende de la película, pero en este caso elaboré una banda sonora temática basada en conceptos e ideas que extraje del film y que no necesariamente se expresan en el guión literario. De hecho creo que una de las funciones más importantes de una banda sonora es expresar y sugerir al espectador ciertas cosas que no están implícitas en la imagen o en el guión literario.
¿Cuál sería la banda sonora que te hubiera gustado componer?
Muchísimas. Si me tuviese que quedar con una sería “Drácula, de Bram Stoker”, compuesta por Wojciech Kilar, que no es un gran conocido para el gran público. Es maravillosa. Es increíblemente simple pero efectiva, narrativa pura; esa banda sonora es cine en mayúsculas.
¿Tienes alguna banda sonora que sea tu inspiración para comenzar a crear?
Intento no basarme en nada específico, aunque al final la obra de uno es el resultado de una conjunción de influencias para intentar crear algo nuevo y distintivo. Inconscientemente seguro que me inspiro en elementos de un compositor u otro, pero conscientemente no lo pienso así. Me gustan mucho los trabajos de John Williams, James Newton-Howard, Thomas Newman y Jerry Goldsmith, entre muchos otros, aunque evidentemente estoy a años luz de esos genios y referentes.
Ya puedes decir que tienes experiencia en televisión y cine ¿Cómo te gustaría a partir de ahora dirigir tu carrera?
Si bien tengo bastante más experiencia en televisión que en cine, definitivamente me gustaría seguir enfocado en la composición para largometrajes y series. Aunque también me encantaría componer para videojuegos; sería muy divertido.
¿Cuáles crees que son tus cualidades como compositor musical, esas que te diferencian del resto?
Buena pregunta. Definirse a uno mismo es difícil y quizás te podrían responder mejor quienes trabajan o han trabajado conmigo, pero si tengo que decir una, sería la facilidad que tengo de entender lo que el director o un cliente quiere para su proyecto. No me cuesta trasladar las ideas de alguien que no sabe música (o que no habla en términos musicales) en música.
Si tuvieras que elegir un solo instrumento, ¿cuál sería y por qué?
Si tuviese que quedarme con sólo uno, como compositor me quedaría con el piano. Es el más completo, el que tiene el rango de notas más amplio y con el que además puedes hacer ritmo, melodía y armonía, todo a la vez. Todo ello hace que sea el instrumento ideal para la composición, aunque esto no quiere decir que sin el piano no se pueda componer, faltaría más. Por otra parte, para simplemente tocar en directo, o como es mi caso aporrear, me quedaría con la batería. Es divertidísima y súper desestresante.
¿Crees que las bandas sonoras actualmente tienen la relevancia que deberían en el público?
Creo que en los últimos años ciertas bandas sonoras se han popularizado más gracias a compositores como Hans Zimmer que han conseguido llegar a un público muy amplio; un público que quizás antes no estaba interesado en bandas sonoras y ahora sí. De todas formas, creo que ese interés se centra en la parte más formal de la música, lo cual ya es algo. A un nivel un poco más profundo, me gustaría que el gran público valorase más el trabajo de un compositor no simplemente como el músico que pone música a la película, sino como el cineasta que hace cine con su música, que es un concepto mucho más amplio.