Argentina es, por detrás de Venezuela, el país con mayor inflación de todo el continente americano y, realmente, este hecho no es una novedad, pues se ha encontrado en este punto desde hace más de 74 años.
Sin embargo, el actual gobierno de Mauricio Macri ha tratado de controlarla, explicando el por qué la noticia realizada la semana pasada donde exponía un control cambiario más estricto con bases sobre el banco central del país.
¿En qué consiste la noticia?
Básicamente, esta novedad explica que, desde principios de agosto se deberá solicitar permiso al Banco Central Argentino para poder comprar dólares, principalmente.
En este anuncio, se destacó que las personas jurídicas o físicas podrán adquirir hasta 10 mil dólares mensuales, e igualmente se expuso que el gobierno no realizará limitaciones en el comercio exterior.
Además, a diferencia de muchos otros países que han ejecutado la misma medida en sus naciones, Argentina no otorgara restricciones sobre la divisas para efectos de viaje.
No obstante, esta medida, lejos de mejorar los efectos de la inflación en el país, lo ha agravado, ya que está llamando a la población a retirar de sus ahorros en los bancos más importantes del país.
Además, los exportadores tienen previsto liquidar sus divisas entre los próximos 15 días, trayendo consigo un empeoramiento sobre la capacidad económica y financiera de Argentina.
Consecuencias de esta medida
Hay que recordar que el peso argentino, en conjunto con múltiples monedas a nivel internacional, se encuentra concentrada en una mínima proporción por un aspecto fiduciario.
Esto último quiere decir, que se sostiene en base a la confianza que las personas tengan sobre ella, no obstante este último aspecto se ha ido debilitando cada vez más, a tal punto que se ha producido una dolarización no oficial y a menor escala.
Sin embargo, lo que quiso hacer el gobierno de Macri es obligar a las personas a utilizar la moneda nacional para a promover su confianza, aumentar su demanda y por lo tanto disminuir los regímenes de inflación.
Pero ya que muchos temen la utilización del peso en respuesta al índice de 47% de inflación que representa actualmente, se cree que la medida no tendrá ningún éxito.
Principalmente porque, en vez de promover la adquisición de la moneda oficial, muchos optaran por realizar la compra y venta de dólares en el mercado negro aumentado su precio de forma mucho más acelerada y por lo tanto debilitando más la economía.
Esto se ha podido ver en Venezuela, donde la inflación llego a ese punto por la existencia de un “Dólar paralelo” cuyo precio es fijado por órganos no gubernamentales y que se encuentran sustentados por las especulaciones de los ciudadanos.
A pesar de ello, esta no es la primera vez que se realiza un control cambiario, ya que durante su historia, Argentina ha sufrido de esta media en reiteradas veces, y en su mayoría han traído consecuencias muy negativas.
¿A qué se debe la inflación en Argentina?
A pesar de todo lo anteriormente mencionado, no es el dólar lo que ha originado la existencia de una inflación tan constante, sino la política económica tan entorpecida realizada por los gobiernos de la nación.
Los cuales han optado por financiar el déficit público imprimiendo mayor cantidad de dinero, causando por lo tanto que haya una mayor cantidad de oferta que de demanda, bajando su validez internacional.
Lo peor, es que durante los años se han realizado múltiples planes de restructuración económica, como lo el “Plan Austral” en 1985, la convertibilidad del 91 y el “Plan primavera” de 1987, pero ninguno ataco este último punto.
Lo que hicieron fue realizar especulaciones sobre el mejoramiento de la economía y no solo fracasaron, sino que estancaron el movimiento financiero del país obteniendo como consecuencia una aceleración de la inflación.
Y de hecho, muchas veces se ha visto como los planes de restructuración planean fijar el precio del dólar y las tarifas pero emitiendo una mayor cantidad de dinero de forma alterna.
Esto último ha causado la aparición de una gran cantidad de mercados negros para la adquisición de productos que sufrían de devaluación ante la fijación de precios del gobierno, lo cual empeoro la economía.
No obstante, lo que termino por formar la inflación creciente de Argentina es el endeudamiento externo al que se ha sometido con el fin de parar la emisión de billetes.
Deuda que ha sido utilizada para financiar el gasto público, y que ha generado un círculo vicioso, pues se toma el dinero de la deuda exterior para acabar con un gasto y luego el pago de la deuda se salda emitiendo billetes.
¿Cómo se puede detener la inflación?
Principalmente, se deberían otorga mayores libertades económicas con el fin de aumentar la confianza de las personas sobre el gobierno y trayendo consigo una mejor recepción sobre el peso argentino.
Estas libertades deben incluir el control cambiario sin restricciones, la eliminación de las tarifas fijas, la colocación de un índice gubernamental con respaldo internacional y por supuesto, colocar restricciones en la emisión de billetes.
Por ejemplo, se podría apagar la máquina de creación, se suben las tasas de intereses interbancarias y se realiza la financiación de la deuda con bonos gubernamentales con un plazo fijo de pago.
En caso del penúltimo punto, esto traería una disminución del dinero en circulación, y por lo tanto la validez del peso argentino subiría, disminuyendo así la inflación.
Igualmente, al colocar los bonos, si se estaría financiando la deuda con otra deuda, pero estas pueden poseer plazos cortos para mayor confiabilidad de los inversores.
Sin embargo, muchos creen que la inflación tendrá su destino marcado en Octubre, mes en que se celebraran las presidenciales y se podrá ver si el partido de Macri se encontrara nuevamente en el poder o el Peronismo volverá a Argentina.
De cualquier manera, si la emisión de billetes no se detiene no hay ninguna medida económica que se pueda realizar para finalizar con la pesadilla inflacionaria a la que se somete Argentina.