La falta de tiempo, la variedad gastronómica y la búsqueda de comodidad han impulsado el consumo de platos preparados, aunque el bocadillo tradicional sigue siendo una de las opciones preferidas para comer fuera de casa.
La comida preparada ha dejado de ser una solución puntual para convertirse en una alternativa habitual que responde, en gran parte, a la falta de tiempo para ponerse delante de los fogones. Y más que eso, a la falta de tiempo de ir a comprar productos frescos y de temporada.
Los cambios en los horarios laborales, las jornadas que se prolongan hasta última hora y la necesidad de conciliar la vida personal y profesional explican parte de esta evolución. Cada vez más consumidores buscan opciones que permitan comer bien sin dedicar tiempo a planificar los platos, comprar los ingredientes y preparar las recetas.
De los platos tradicionales a los sabores internacionales
La comida preparada ha evolucionado tanto en sus ingredientes como en sus recetas. A los clásicos guisos, las tortillas, las ensaladas de pasta o los platos de arroz se han sumado elaboraciones inspiradas en cocinas de diferentes partes del mundo.
Los curris asiáticos, los noodles, los burritos mexicanos, los pokes de inspiración hawaiana y las recetas con especias de Oriente Medio son algunos ejemplos de esta transformación. Son propuestas que permiten descubrir combinaciones diferentes sin necesidad de buscar restaurantes especializados ni aprender a cocinar platos desconocidos.
La popularidad de determinadas cocinas internacionales ha contribuido a que recetas que antes resultaban menos habituales formen parte de la oferta cotidiana.
A esta diversidad se añade la búsqueda de alternativas adaptadas a distintas necesidades. Actualmente, una empresa de comida preparada puede responder a diferentes sabores y a una relación razonable entre calidad y precio.
El bocadillo no pasa de moda
Pese a la incorporación de recetas internacionales y formatos innovadores, hay una opción que mantiene su popularidad: el bocadillo.
Su principal ventaja es la versatilidad.
Y, para innovar, basta con renovar los ingredientes o combinar sabores para ofrecer una experiencia diferente sin perder la esencia de una receta conocida o tradicional como, en España, la tortilla o el famoso preñao.
“El nuevo bocata también trae los sabores de México, Estados Unidos o la India”, explican desde Bokatta.