Salvador Pérez, conocido como Senderito, se prepara para enfrentarse a uno de los retos de resistencia más duros del mundo: completar un Everesting corriendo. A sus 66 años, este vecino jubilado de Alhaurín el Grande será la persona de mayor edad en intentar esta prueba en una montaña a nivel mundial. Su objetivo no es solo deportivo, sino profundamente solidario: recaudar fondos y concienciar sobre la recuperación de la Sierra de Mijas, devastada por un incendio forestal en 2022.
El reto comenzará el viernes 5 de septiembre y culminará la noche del sábado 6 con una gran fiesta en el Recinto Ferial de Alhaurín el Grande, donde se celebrará la hazaña junto a vecinos y colaboradores.
Senderito: del ruedo a la montaña
Salvador Pérez es una figura muy querida en su localidad. Tras una larga trayectoria como torero y banderillero, encontró una nueva pasión al jubilarse: el entrenamiento de montaña. Desde entonces, ha recorrido los senderos más abruptos de la Sierra de Mijas, ganándose el apodo de “Senderito” por su agilidad y conexión con el terreno.
Esta conexión se hizo aún más profunda en 2022, cuando un incendio arrasó más de 600 hectáreas de sierra. Aunque inicialmente se le impidió colaborar en la extinción por razones de seguridad, su conocimiento del terreno resultó crucial para los equipos del INFOCA. Ayudó a orientar a los retenes y contribuyó a que un grupo de bomberos atrapado por las llamas pudiera escapar. Por este acto heroico, fue reconocido con el premio Malagueños de Hoy y otras distinciones.
Ahora, su participación en el reto Everesting representa la culminación de una vida dedicada a la superación personal, la comunidad y la naturaleza. Gracias a estos entrenamientos, Salvador fue también Campeón de España de Carreras por Montaña en categoría veteranos.
El desafío Everesting
El Everesting es una prueba extrema de resistencia que consiste en acumular, en una única actividad sin dormir, un desnivel positivo equivalente al del Monte Everest: 8.848 metros. Para lograrlo, Salvador subirá y bajará diez veces el Pico Mijas —conocido como La Bola por el radar meteorológico en su cima, a 1.150 metros de altitud— en un reto que se estima durará unas 33 horas.
A diferencia de otras pruebas, el Everesting no se mide en kilómetros, sino exclusivamente en desnivel acumulado. La modalidad de carrera a pie, que Salvador asumirá, es todavía más exigente y solo unos pocos en el mundo la han completado. En Andalucía, hasta la fecha, solo un atleta más joven ha logrado finalizarla.
Un pueblo movilizado por su sierra
Este reto no es solo una gesta personal. Todo el dinero recaudado se destinará a la recuperación medioambiental de la Sierra de Mijas. Aunque la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Alhaurín el Grande y diversas asociaciones ya han iniciado planes de reforestación, la iniciativa de Salvador busca reforzar esos esfuerzos, inspirando a la ciudadanía y al tejido empresarial a sumarse.
La organización del evento —liderada por el Área de Medio Ambiente y Participación Ciudadana del Ayuntamiento, junto a Café Lemour, el Club Deportivo Fuente del Acebuche, el Grupo Ciclista La Algarbía y Senderismo Alhaurín— ha hecho un llamamiento a empresas, instituciones y particulares para convertirse en patrocinadores de esta causa.
“La visibilidad de un reto de este calibre, liderado por alguien tan cercano como Salvador, representa una oportunidad única para vincular marcas con valores como la resiliencia, la solidaridad y el compromiso medioambiental”, afirman desde la organización.
Durante el desafío, se invita a la ciudadanía a acompañar a Salvador en sus ascensos o a animarlo desde los senderos. La culminación será una gran fiesta el sábado por la noche en el Recinto Ferial, con música en directo y DJ, para recibir al protagonista tras su titánica hazaña.
Una promesa cumplida
“Hace tres años ardió mi sierra. Y ese día, delante del fuego, me prometí que haría algo grande por ella”, declara Senderito. “Cuando me dieron el premio Malagueños de Hoy, lo dije en voz alta. Ahora ha llegado el momento. Subiré y bajaré diez veces hasta alcanzar los 8.848 metros del Everest. Lo hago por agradecimiento. Aquí entrené, aquí fui campeón, y esta sierra me ha dado más de lo que podré devolverle nunca”.
Pero Salvador deja claro que esto no va solo de correr. “Es un homenaje a todos los que lucharon contra aquel fuego: los de Infoca, bomberos, voluntarios, vecinos… Y también es un recordatorio: esto no se puede olvidar. La montaña no solo necesita piernas, necesita memoria, conciencia y futuro”.