Perder peso no siempre depende únicamente de seguir una dieta o aumentar la actividad física. Para muchas personas, la relación con la comida está vinculada también con el estrés, la ansiedad, el descanso, las emociones o determinados hábitos adquiridos durante años. Por eso, abordar estos factores puede ser importante para conseguir cambios que puedan mantenerse con el tiempo.
En este contexto, la hipnosis de banda gástrica en Sevilla se plantea como una alternativa dentro de un enfoque terapéutico que busca trabajar la relación con la alimentación. El objetivo no consiste en sustituir una intervención médica ni en provocar una pérdida de peso por sí sola, sino en ayudar a modificar determinados pensamientos, conductas y respuestas asociadas a la comida.
Los datos disponibles muestran que el exceso de peso continúa siendo un problema relevante en España. Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2024, elaborado a partir de datos de la Encuesta de Salud de España 2023, el 15,2% de los adultos presenta obesidad y el 39,8% sobrepeso. En conjunto, más de la mitad de la población adulta se encuentra en alguna de estas dos situaciones.
Ante esta realidad, cada vez se presta mayor atención a los factores que pueden dificultar el mantenimiento de los cambios. Comer por aburrimiento, recurrir a determinados alimentos ante situaciones de tensión o tener dificultades para reconocer las señales de hambre y saciedad son comportamientos que pueden interferir en un proceso de pérdida de peso, incluso cuando existe una intención clara de cuidar la alimentación.
La hipnosis clínica puede incorporarse a este tipo de procesos como una herramienta complementaria. Las investigaciones realizadas hasta ahora señalan que puede favorecer aspectos relacionados con el autocontrol, la percepción de saciedad y determinados comportamientos alimentarios, aunque los resultados sobre la pérdida de peso no son uniformes y todavía se necesita más investigación para establecer su eficacia a largo plazo.
Un ensayo clínico realizado en personas con obesidad grave comparó un programa basado en dieta y ejercicio con el mismo tratamiento acompañado de sesiones de autohipnosis. Al cabo de un año, la pérdida de peso media fue similar entre ambos grupos, aunque quienes utilizaron la hipnosis de forma habitual presentaron una mayor reducción de peso y de la ingesta calórica en determinados análisis. También se observaron mejoras relacionadas con la saciedad y la calidad de vida.
Este tipo de resultados ayuda a entender por qué un enfoque integrador puede tener sentido. Adelgazar no consiste solamente en saber qué alimentos consumir o cuánto ejercicio realizar. También puede implicar aprender a identificar qué lleva a comer, cómo responder ante determinadas situaciones y qué cambios pueden incorporarse de manera realista a la rutina.
En este sentido, Francisco Manuel Martinez Amador, psicólogo especialista, afirma que “la propuesta terapéutica de la hipnosis clínica busca precisamente trabajar sobre estos aspectos desde un acompañamiento profesional”. La intención es que la persona pueda desarrollar nuevas herramientas para gestionar sus hábitos y tomar decisiones relacionadas con la alimentación desde una mayor conciencia, sin plantear el proceso como una cuestión de fuerza de voluntad.
Cada persona tiene circunstancias, necesidades y dificultades diferentes. Por eso, cualquier estrategia para perder peso debería adaptarse a su situación y, cuando sea necesario, contar con la supervisión de profesionales sanitarios. Trabajar también la parte psicológica puede ayudar a que los cambios no se centren únicamente en alcanzar una cifra en la báscula, sino en construir una relación más equilibrada con la alimentación y con los propios hábitos.