Cuando una persona fallece, sus familiares deben afrontar una serie de decisiones y trámites que pueden resultar difíciles en un momento de duelo. La gestión de una herencia no consiste únicamente en repartir los bienes del fallecido. También implica comprobar si existe testamento, identificar a los herederos, conocer las obligaciones pendientes, valorar el patrimonio y cumplir con los impuestos correspondientes. Contar con asesoramiento jurídico y fiscal desde el comienzo puede ayudar a organizar el proceso y evitar gestiones innecesarias.
En este contexto, recurrir a abogados especialistas en herencias rápidas en Madrid puede facilitar la coordinación de las distintas etapas. Una gestión integral permite revisar la documentación, determinar qué actuaciones son necesarias y estudiar las alternativas disponibles para realizar la adjudicación de los bienes de acuerdo con la voluntad del fallecido y la legislación aplicable. Además, el análisis fiscal previo permite conocer qué impuestos deben abonarse y qué beneficios fiscales pueden corresponder a cada heredero.
El primer paso suele ser obtener el certificado de defunción y solicitar el certificado de últimas voluntades, documento que permite saber si la persona fallecida otorgó testamento y ante qué notario. Si existe, los herederos podrán solicitar una copia autorizada. Cuando no hay testamento, será necesario tramitar la declaración de herederos abintestato para determinar quiénes tienen derecho a recibir los bienes.
También resulta necesario identificar el patrimonio y las posibles obligaciones del fallecido. Para ello pueden revisarse propiedades, cuentas bancarias, vehículos, inversiones, seguros y otros activos, además de préstamos o deudas pendientes. Esta información es importante antes de decidir si se acepta o se rechaza. En determinadas circunstancias también puede valorarse la aceptación a beneficio de inventario, que limita la responsabilidad del heredero por las deudas al patrimonio heredado.
Una vez determinado quiénes son los herederos y cuál es el patrimonio, llega el momento de preparar la escritura de aceptación y adjudicación. En ella se establece qué bienes corresponden a cada beneficiario. Cuando existen varios herederos, alcanzar un acuerdo sobre el reparto puede simplificar el procedimiento. Si hay desacuerdos, propiedades difíciles de dividir o situaciones familiares complejas, puede ser necesario recurrir a otras vías legales.
La parte fiscal requiere especial atención. Entre las obligaciones más habituales se encuentra el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cuya regulación y beneficios fiscales dependen de la comunidad autónoma correspondiente. También puede existir el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido como plusvalía municipal, cuando se transmiten determinados inmuebles urbanos. Desde el despacho Devengo Abogados, afirman que “revisar estas obligaciones antes de formalizar la adjudicación permite estudiar las opciones disponibles dentro de la normativa”.
La importancia de una correcta planificación se refleja en el volumen de sucesiones que se tramitan en España. Durante 2024, los notarios tramitaron cerca de 348.000 sucesiones, mientras que 54.881 personas renunciaron a una herencia. Las renuncias se mantienen en niveles elevados, entre otras razones por la existencia de deudas asociadas al patrimonio heredado.
Para agilizar el trámite, es conveniente reunir desde el principio los documentos básicos, comprobar la existencia de testamento, identificar los bienes y deudas y solicitar los certificados necesarios. A partir de allí, la intervención coordinada de abogados, notarios y otros profesionales permite avanzar con mayor previsión y reducir errores que pueden generar retrasos o costes adicionales.
Resolver una herencia de manera ordenada no solo facilita los trámites para los familiares, sino que también permite tomar decisiones con información sobre el patrimonio que se recibe. Una buena planificación jurídica y fiscal puede ayudar a que el proceso sea más claro y a que los bienes puedan quedar adjudicados de acuerdo con la ley y las circunstancias de cada familia.