La elección del embalaje influye directamente en la rentabilidad de una empresa. Aunque a menudo se considera un elemento secundario dentro de la cadena logística, el cartón que protege un producto durante su transporte puede marcar diferencias importantes en los costes, la conservación de la mercancía y la satisfacción del cliente.
Para las pymes, encontrar soluciones adaptadas a sus necesidades supone una oportunidad para optimizar recursos sin renunciar a la calidad.
No todas las mercancías tienen las mismas dimensiones, resistencia o necesidades de protección. Sin embargo, todavía es habitual que muchas empresas recurran a cajas de tamaños estándar que obligan a utilizar rellenos adicionales o a asumir espacios vacíos innecesarios.
Reducir costes desde el diseño del embalaje
Uno de los principales beneficios de utilizar embalajes adaptados a cada producto es el ahorro que puede generar a medio y largo plazo. No se trata únicamente de conseguir cajas más económicas, sino de optimizar todo el proceso logístico.
Cuando una caja tiene unas dimensiones superiores a las necesarias, aumenta el volumen ocupado durante el almacenamiento y el transporte. Esto puede repercutir en el número de unidades que caben en un vehículo, en el espacio disponible en los almacenes y en las tarifas de distribución, especialmente cuando los operadores logísticos aplican criterios de peso volumétrico.
Un diseño ajustado permite aprovechar mejor cada centímetro. También reduce la necesidad de incorporar materiales de relleno para evitar movimientos internos, lo que supone un ahorro adicional en consumibles y tiempo de preparación de pedidos.
La fabricación de embalajes de cartón a medida permite responder precisamente a estas necesidades. Las dimensiones, el tipo de cartón, los sistemas de cierre y los refuerzos pueden ajustarse a las características de cada mercancía. De esta forma, la empresa evita pagar por materiales y espacios que no necesita.
Los golpes, las vibraciones, la humedad o la presión ejercida por otros paquetes durante el transporte pueden provocar daños que afectan tanto a la mercancía como a la percepción que el comprador tiene del vendedor. “Un producto deteriorado genera reclamaciones, devoluciones, gastos de reposición y, en ocasiones, la pérdida definitiva de un cliente”, explican desde Letro.
La optimización del embalaje tiene otra consecuencia importante: puede contribuir a reducir el impacto ambiental de la actividad empresarial. Utilizar menos material, evitar dimensiones innecesarias y disminuir los daños durante el transporte permite aprovechar mejor los recursos.
El cartón, además, destaca por su capacidad de reciclaje y por su integración en los circuitos habituales de recogida y recuperación de papel y cartón.
Invertir en soluciones adaptadas significa reducir incidencias, aprovechar mejor los recursos disponibles y ofrecer una entrega que esté a la altura de las expectativas del cliente. Una decisión aparentemente pequeña que puede tener efectos importantes sobre la competitividad y la rentabilidad del negocio.