La aerotermia se ha convertido en los últimos años en una de las tecnologías más tenidas en cuenta cuando se habla de renovación de sistemas de climatización.
Sin embargo, su instalación no garantiza por sí sola un ahorro ni un mayor confort. Es clave, antes, analizar cuáles son las características del inmueble y cuáles las necesidades de quienes lo habitan.
“Un sistema de aerotermia puede ofrecer una solución integral de climatización, pero su rendimiento depende de factores como el aislamiento, la temperatura que necesita el sistema de calefacción y la frecuencia de uso”, explican desde Materiales Calefacción, quienes inciden en que “uno de los errores habituales es analizar únicamente el rendimiento de la bomba de calor sin tener en cuenta los emisores existentes”.
Qué es la aerotermia y qué permite hacer
La aerotermia es una tecnología que utiliza una bomba de calor para aprovechar la energía térmica presente en el aire exterior. En lugar de generar calor mediante la combustión de gas o gasóleo, el equipo capta esa energía y la transfiere al interior de la vivienda cubriendo necesidades como la calefacción durante el invierno, la refrigeración en verano y, durante el año, el agua caliente sanitaria.
La posibilidad de integrar diferentes servicios es una de sus principales ventajas. No obstante, para aprovecharla es necesario que el sistema esté correctamente dimensionado y adaptado a las características de cada vivienda o espacio que queramos climatizar.
Las viviendas de obra nueva y aquellas que acometen una reforma integral suelen presentar condiciones favorables para instalar aerotermia. En estos proyectos es posible planificar conjuntamente el aislamiento, la distribución de los espacios y el sistema de climatización, evitando incompatibilidades entre los diferentes elementos.
También resulta especialmente interesante combinar la aerotermia con sistemas de emisión que trabajan a temperaturas relativamente bajas, como el suelo radiante. Esta combinación facilita que la bomba de calor funcione con un rendimiento elevado, distribuya el calor de manera uniforme y el consumo de energía sea muy eficiente.
Cuándo conviene estudiar la instalación con más detalle
En viviendas antiguas con aislamiento deficiente, la aerotermia puede funcionar, pero es importante analizar previamente las necesidades térmicas del inmueble. Las pérdidas de calor elevadas pueden obligar al equipo a trabajar durante más tiempo o a alcanzar temperaturas de impulsión superiores, reduciendo su rendimiento, y aumentando de forma crítica su consumo.
En estos casos, mejorar el aislamiento de ventanas, fachadas o cubiertas puede resultar tan importante como cambiar el sistema de calefacción. También es necesario comprobar si los radiadores existentes tienen capacidad suficiente para proporcionar el confort deseado con temperaturas de agua más bajas.
¿Radiadores, suelo radiante o splits?
La aerotermia no exige necesariamente instalar suelo radiante como generalmente se piensa. Su compatibilidad con diferentes sistemas emisores permite estudiar alternativas en función de la vivienda y del presupuesto disponible.
- Radiadores: pueden aprovecharse los existentes, aunque es necesario comprobar su dimensionamiento y la temperatura de trabajo que requieren. Los radiadores de baja temperatura suelen favorecer un mejor rendimiento.
- Suelo radiante: distribuye el calor de forma homogénea y trabaja con temperaturas de agua reducidas. Es una combinación especialmente interesante en obra nueva y reformas integrales.
- Fancoils: permiten transmitir calor o frío mediante unidades con ventilador e intercambiador. Son una alternativa para climatizar durante todo el año y pueden combinarse con otros emisores.
- Splits: los equipos de aire acondicionado con bomba de calor pueden proporcionar calefacción y refrigeración directamente mediante aire. Existen soluciones de climatización por aire y sistemas de aerotermia aire-agua, pero no son exactamente la misma instalación.
Como indica Jesús Martínez, “en muchos casos, plantear bien la instalación desde el inicio puede aprovechar parte de la infraestructura existente y conseguir un nivel de eficiencia elevado, pero en algunos otros casos podría ser más conveniente actuar primero sobre el aislamiento o adaptar los emisores”.