Tras más de veinte años entre cabinas de DJ, festivales y salas de conciertos, Víctor Pérez, conocido como Fak Scratch, empezó a escuchar un pitido persistente. El diagnóstico fue tinnitus o acúfenos, una afección que puede estar relacionada con la exposición prolongada al ruido y cuyo tratamiento es complejo.
Su experiencia impulsó la creación de Mood Earplugs, una marca sevillana de tapones con filtro acústico fundada junto a Guillermo Soto, también DJ. Lo que comenzó como una iniciativa para proteger la audición en ambientes musicales ha encontrado un público mucho más amplio: la empresa suma más de 3.000 clientes y ha vendido más de 5.000 unidades.
«Lo más sorprendente es que siete de cada diez reseñas no hablan de conciertos o discotecas, como esperábamos, sino de situaciones cotidianas: centros comerciales, oficinas, transporte público o el ruido en casa», explican sus fundadores. «Creemos que la inclusión también consiste en reconocer que no todo el mundo necesita lo mismo para sentirse cómodo en un espacio».
Los tapones han despertado el interés de personas que buscan reducir el ruido ambiental durante sus actividades diarias, entre ellas algunas con autismo o TDAH, para quienes determinados estímulos sonoros pueden resultar especialmente difíciles de gestionar. También los utilizan estudiantes, docentes y personas que desean descansar o concentrarse en entornos ruidosos.
“Para mucha gente, poder reducir ciertos sonidos significa tener más control sobre cómo vive un espacio. Eso vale para quien estudia, para quien va a un concierto y para una persona autista que necesita reducir estímulos para sentirse a gusto”, explica Víctor Pérez.
A diferencia de los tapones convencionales de espuma, los modelos con filtro acústico están diseñados para atenuar el sonido y mantener cierta percepción del entorno. Esta característica permite utilizarlos en situaciones en las que se quiere reducir el ruido sin aislarse por completo de lo que sucede alrededor.
La marca cuenta con diferentes modelos según las necesidades de uso. Mood Happy está pensado para conciertos y música; Mood Focus, para estudiar y dormir; Mood Chill, para las actividades cotidianas; y Mood Pro ofrece una reducción de hasta 38 decibelios, según las especificaciones del producto. La elección depende del entorno y del nivel de atenuación necesario.
La empresa amplía ahora su catálogo con Mood Pro Kids y Mood Happy Kids, sus primeros tapones diseñados para niños a partir de cinco años, con almohadillas desde la talla XXS.
La propuesta de Mood Earplugs se resume en su lema: «Bajar el volumen, no la vida». Una filosofía que busca normalizar el uso de protección acústica más allá de los conciertos y acercarla a quienes necesitan gestionar el ruido en su día a día.